El laberinto de las renovaciones

‘Me quedo, no me quedo…’. Así está el asunto de algunas renovaciones esta temporada que se han convertido en espinosas. Alaba, Ramos, Donnarumma y Wijnaldum han sentado un precedente muy peligroso para los clubes. Cuatro estrellas que han cambiado de aires a coste cero este verano. Algo poco habitual hasta ahora, pero que pone en alerta a la nobleza del balompié. Las estrecheces financieras que la COVID-19 ha instalado en las arcas de la élite futbolística han dejado sin margen de maniobra a muchos conjuntos, creando un fenómeno que convierte a los agentes libres en los grandes protagonistas del verano. Y no solo de este, porque el listado de cracks que se resisten a dar el ‘sí’ a sus actuales equipos deja ojiplático.

Mbappé ya ha dicho ‘no’ en repetidas ocasiones al PSG, Varane está con un pie Old Trafford para evitar otro adiós gratuito el verano próximo, Coman anda «indignado» con el Bayern por su renovación, en Nápoles luchan por evitar un ‘caso Donnarumma’ con Lorenzo Insigne, el United quiere extender la vinculación que le une a Pogba antes de que siga los pasos del cuarteto anterior, pero Raiola les presiona para que vendan. Cristiano Ronaldo, Salah, Goretzka, Camavinga… todos ellos navegan en un mar de dudas. Mucho cambio de destino potencial… y a coste cero, o eso tratan de evitar los clubes afectados.

No hablamos de jugadores libres en 2022 que en apenas unos meses serán libres de negociar sus destinos sin un traspaso que sirva de camisa de fuerza, sino de renovaciones verdaderamente encalladas. Una tesitura que ha pasado de anécdota puntual a problema de actualidad. La más altisonante de las deslizadas es la de Kylian Mbappé, cuyos ‘noes’ a Leonardo son melodía celestial para un Real Madrid que sueña con su fichaje. Si en París se niegan a vender este verano, la moneda que tan bien han utilizado con Ramos, Donnarumma y Wijnaldum les será devuelta en 2022 con el de Bondy como protagonista.

Aunque también podrían verse beneficiados por otros dos rebeldes, Paul Pogba y Eduardo Camavinga. Mino Raiola ya negocia con el PSG para presionar al United. O vende ya (el precio que ha trascendido es de 50 millones de euros), o se enfrenta a ver marchar a coste cero un jugador que llegó a cambio de 105 millones… Eso sí, la falta de acuerdo entre Varane y el Real Madrid es clave para incorporar al francés este verano, operación que parece terminará cristalizando. Mientras que el joven centrocampista de Rennes, a pesar de haber perdido vuelo en la segunda mirad de la temporada, es una de las perlas del continente y, si meses atrás era el Madrid quien le tenía agendado, ahora es el Parque de los Príncipes su destino más probable. Situación similar a la de sus compatriotas, ya que el internacional con Les Espoirs ha sido claro en su intención de no renovar y su contrato también expira en 2022.

El Bayern e Insigne

Más tiempo para entablar conversaciones tienen en Múnich con Kingsley Coman, pero el extremo francés está molesto con el conjunto muniqués. La primera toma de contacto para extender la vinculación que les une hasta 2023 ha estado lejos de ser fructífera: el jugador quiere 12 millones de euros limpios, mientras que el club le ofrece 13, pero brutos. Una diferencia notable que le separa del Allianz. Historia similar a la de Lorenzo Insigne, aunque en su caso el reloj tiene mucho menos granos pues su contrato termina el próximo mes de junio. El capitán del Napoles, tras su mejor temporada numérica, ha visto cómo Di Laurentiis le plantea una renovación a la baja, algo que ‘El Magnífico’ no se plantea. Media Europa está pendiente a la situación del francés y el italiano.

Aunque no es Coman la única preocupación del Bayern, puesto que Leon Goretzka urge incluso más. El centrocampista se ha convertido en pieza indispensable para el gigante bávaro, especialmente desde su evolución física, y también camina por arenas movedizas en lo que a su renovación respecta. Escasos seis meses tiene Salihamidzic para hacerle cambiar de parecer, pues en enero los cantos de sirena complicarán las cosas. Esperar demasiado acabó con Alaba en el Madrid, pero es la cantidad ofrecida al austríaco no fue suficiente para el polivalente defensa. Veremos qué ocurre con este doble terremoto que agita los cimientos del nuevo proyecto de Nagelsmann. Y todo esto sin hablar de Joshua Kimmich, con la extensión contractual también en el aire (termina en 2023), pero parece más encauzada.

Cristiano y el Liverpool

Por último, mención especial para dos casos particulares como son Cristiano Ronaldo y el Liverpool. El portugués comunicó, tal y como informó AS, su intención de abandonar el barco este verano, pero con la ventana veraniega ya abierta, sigue siendo la estrella de la Juventus, que se debate entre la renovación y el intentar rentabilizar una posible venta que le permita reconstruir. Algo similar a lo que ocurre en Liverpool, donde no solo Salah tiene su futuro en el aire. Y es que, en Anfield, antes de plantearse renovar a su trío mágico, Salah-Mané-Firmino, peinarán el mercado en busca de alternativas con mayor recorrido y, por ende, menor edad.

No están todos los que son, pero sí son todos los que están. El planeta fútbol podría convertirse en auténtico campo de minas a poco que alguna de estas estrellas cambiase de aires. En ese momento se activaría un efecto dominó que podría desembocar en veranos explosivos. Y lo más hiriente para los equipos afectados sería que en muchos casos no habría retorno económico alguno para las víctimas.

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