Remontada y redención

Hay fantasmas que persiguen en fútbol. Que ululan al oído en noches como ésta. San Siro, el Atleti. Suárez ante el punto de penalti, la portería de la curva nord, minuto 97. Golpeó con el interior, por el centro, como un puñetazo a la red y el corazón de los fantasmas, suyos y ajenosUna hora y media antes, nadie hubiera imaginado este final.

Había saltado el Milan en medio del aire ensordecedor, el grito rossonero de vuelta siete años después, el AC Milan is back que rugía en la punta de las botas italianas. El partido acababa de empezar y ya percutían con fiereza sobre la hierba, verticalísimos. El Atleti trataba de atemperar, bajar pulsaciones, pero era incapaz. Nervioso, errático, sin enlazar cuatro pases seguidos.

El Milan hace tiempo que aireó su vestuario y sopló las arrugas: lo que ha emergido son balas. Con dos viejos conocidos deshaciendo como un castillo de naipes el plan del Cholo, el 4-4-2: Brahim y Theo. Uno al mando, incontenible. El otro, un cuchillo que a su paso, sólo dejaba sangre, rojiblancos sesgados. Pero es que corrían estos sin energía, como si se les hubiera olvidado que es ese equipo donde el corazón va por delante de las piernas. Superados en cada lance, disputa, pelota. Empequeñecidos ante un Milan que abría sus fauces en cada jugada. Oblak escapó al primer bocado, un mano a mano ante Rebic que desbarató con la pierna, pero no al segundo, un minuto después. Brahim, otra vez Brahim, Brahim en todo, recibió la pelota, la pisó y buscó a Leão, solo. Incomprensible, Koke se desentendió de la marca. Incomprensible, sus compañeros, en vez de cerrar sólo miraron. Leão aprovechó la alfombra roja para marcar a placer.

Pudo cambiar el partido en el 28’, después de que Kessié, con amarilla, llegara tarde a un balón y pisara a Llorente. Roja. Pudo pero no. Reconstruyó Pioli de inmediato. Fuera Rebic, también amonestado, dentro Tonali, Leão en punta. Siguió todo igual. Como si el equipo con un hombre más fuera el Milan. El Atleti sin ser el Atleti. Sólo Llorente parecía saber donde estaba. San Siro, la Champions. Pero nadie acompañaba su ambición. Carrasco horrible, Felipe lo mismo, cojo Trippier. Simeone le cambiaría por João después de Leão controlara un balón de 60 metros y lo estampara en la madera sobre Oblak con una chilena. No valía, por fuera de juego, pero era la foto de la primera parte. El Milan como El Coloso de Goya.

Y, entonces, Griezmann

La segunda parte comenzó como terminó la primera. Con Suárez buscando el empate. Antes del reposo, de volea. Después, de cabeza, cuando el partido, ya sí, había cambiado para siempre. Lo abordó el Atleti dibujado 4-3-3 y, como tantas veces ya, dos hombres en la banda para entrar: Lodi y De Paul, que se sumaban a un João fichado para brillar en partidos como éste, de los que cambian los futbolistas elegidos. Futbolistas como Griezmann. Que puede estar mal, que puede no encajar todavía, pero es Grizi, y saltó en San Siro filtrando un balón al área hasta entonces no visto. Fueron muchas noches con el crujido de su travesaño en la cabeza. Aquel penalti, aquella final, esta necesidad de redención. Porque se fue, sí, pero volvió. Y es un chico que representa el Atleti, de los que juegan al fútbol como les dicta el corazón.

Resistía el Milan, corroído por el ácido láctico. El Atleti volcado pero incapaz de entrar en su área. Buscó Simeone la última llave en su armario, en el 64’: Lemar, de vuelta. Su bota alumbró para sacar a Griezmann del laberinto. Metió de cabeza una pelota en el área para que Grizi la empalara de volea y le arrancara con el gol la sábana a los fantasmas. Los de San Siro, los propios.

Los minutos finales se llenaron de picotazos. Casi de Correa, casi de Lemar, de João. Entonces, en el 93’ Kalulu alzó el brazo ante un balón de Lemar en el área. Y Suárez marcaba el 1-2 en esa portería maldita, la de Juanfran. Tenía que ser de penalti.

El PSG también quiere a Theo

Theo Hernández y el camsieta AC Milan barata no quieren separarse. Como adelantó AS en mayo, la intención del lateral y la del club es seguir un camino que, juntos, ha sido de crecimiento constante para ambos. El exmadridista está encantado con los rossoneri, que no podrían pedirle más compromiso y rendimiento. Lo último que quieren ambas partes, entonces, es separarse justo en la temporada más importante y esperada, la del regreso a la Champions League.

Este periódico ya informó del serio interés del PSG y hoy Tuttosport publicó que los parisinos habrían puesto sobre la mesa 40 millones de euros para hacerse con sus servicios, el doble de lo que costó hace dos años. Los franceses, tras haber fichado a Achraf, quieren también al otro exblanco, pero el Milan no piensa negociar. Theo es un pilar del proyecto de Pioli y, después de haber perdido a Donnarumma, renunciar también a él sería un golpe demasiado duro y, además, el valor de mercado del jugador supera esa cifra.

Va a ser muy difícil, entonces, que el PSG pueda mejorar esa propuesta hasta el punto de hacer dudar a los rossoneri, cuya intención es reforzarse para apuntar al scudetto y llegar lejos en la Copa de Europa. Pronto, de hecho, su delantera tendrá una importante alternativa a Ibrahimovic: Giroud ya está a un paso.

Las apuestas pueden dejar sin Euro a Ibrahimovic

Zlatan Ibrahimovic se arriesga a una sanción por parte de la FIFA que le dejaría sin jugar el tramo final de la temporada con el Milan, y lo más grave, le impediría disputar la Eurocopa con Suecia. La participación de un 10% del jugador en una empresa de casa de apuestas sueca se considera una irregularidad por parte del Código Ético de la FIFA. Así lo estipula el punto 26.2 de dicho código. «La FIFA puede entrar de oficio o incluso puede ser cualquiera el que denuncie el caso. Luego la Comisión de Ética debe investigarlo y decidir. Si en caso de que aparentemente se haya cometido una infracción del código y no sea posible decidir sobre el fondo del asunto con la celeridad suficiente, se puede poner una sanción provisional de 90 días. Si el jugador decide no cooperar, también se expone a esos 90 días de sanción. En cualquiera de los dos casos, y si el procedimiento comienza antes de junio, el futbolista podría perderse la Eurocopa. Si después se demuestra la acusación, la sanción máxima son tres años», explica Toni Roca, director del despacho especializado en fútbol Himnus y del Sports Law Institute.

El caso de Ibra es un poco diferente a otros en los que hay apuestas de por medio. En este caso, no es que haya apostado en contra o a favor de un partido en el que juegue, sino que cuenta con una participación de una empresa que se dedica a las apuestas. «Es menos grave que lo de Trippier, por ejemplo, porque en su caso le dijo a un familiar que iba a fichar por el Atlético y fue ese familiar el que apostó. Aún así, no deja de tener su gravedad. La FIFA tiene una tolerancia cero con los asuntos de las apuestas. Perfectamente puede decidir que Ibra se lucró gracias a las apuestas derivadas de partidos en los que él participó, dice Toni Roca.

Ibrahimovic es la gran estrella de Suecia y fue objeto de debate nacional en su país al regresar a la selección después de cinco años de ausencia. Lo que parecía un asunto resuelto se ha vuelto a enrarecer con la exclusiva del diario sueco Aftonbladet en la que recordaba que Zlatan es accionista de una casa de apuestas. Es más, Ibrahimovic dijo en su día públicamente que lo hacía «porque se trataba de una empresa de su barrio y con gente conocida»Suecia es, además, rival de España en la Eurocopa en un grupo en el que también están Polonia y Eslovaquia. No poder contar con él en el torneo sería una baja durísima para el seleccionador y una ventaja, aunque sea indirecta, para los de Luis Enrique.