La coronacrisis frena los despidos

El pasado domingo, casi de manera inesperada, llegó la destitución de Gaizka Garitano como entrenador del Athletic. Inesperada porque se anunció a las pocas horas del triunfo de los leones ante el Elche. El despido de Garitano es el segundo que se produce esta temporada en LaLiga Santander. El primero fue el de Óscar García en el Celta, tras nueve jornadas, para dar paso a Coudet. Se trata de una cifra muy baja para lo que viene siendo normal según los datos a estas alturas de la temporada, casi en el ecuador del campeonato y de terminar la primera vuelta.

Hay que retroceder quince años para ver solo dos cambios en los banquillos de Primera hasta la 17ª jornada. Se produjo en el curso 2005-06, cuando se destituyó a Mendilibar en el Athletic y a Luxemburgo en el Real Madrid. Clemente y López Caro fueron los nuevos inquilinos de dichos banquillos. Una cifra muy baja a estas alturas en comparación con los últimos años. La pasada temporada se dieron cinco cambios en los banquillos tras 17 jornadas: Marcelino, Gallego, Pellegrino, Cembranos y Escribá. Pero hubo cifras superiores si nos vamos más atrás, en la  17-18 se dieron hasta nueve destituciones en el mismo periodo de tiempo.

Esta reducción de despidos en los banquillos viene ligada a la situación económica de los equipos como efecto derivado de la crisis del COVID, que han visto mermados sus ingresos y, por lo tanto, han tenido que bajar el límite de coste de la plantilla: partida de los presupuestos destinada a pagar salarios e indemnizaciones en caso de despidos. Estos límites salariales ajustados al máximo para cumplir con las normas de LaLiga hacen que los clubes se piensen muy bien la destitución de un entrenador, que provocaría un gasto extra y un desajuste en sus cuentas.

Pero a pesar de ello, el fantasma del despido está ahí. Como es el caso de Míchel con el Huesca. El técnico admitió tras perder ante el Barcelona que tiene «miedo de perder su trabajo».  También se encuentra en una situación delicada el Valencia, que coquetea con el descenso. La situación no es idónea para Osasuna o el Elche, que ocupan los últimos puestos. O el Getafe, que tras unas temporadas luchando por Europa, se asoma al abismo.