Cristiano prepara una salida de emergencia del United

Cristiano Ronaldo afronta un momento duro en el camiseta manchester united 20 21. El equipo no termina de funcionar y el portugués parece estar preparando un posible plan de salida si el United no entrara a la Champions League a final de temporada.

Según The Sun, los representantes de Cristiano Ronaldo habrían tenido una charla con el nuevo jefe ejecutivo del club, Richard Arnold para plantear este tema. Su entorno, según este diario, está preocupado por el rumbo que lleva el club. Mantienen que Cristiano desea jugar hasta los 40 años y quiere terminar su carrera como un ganador y considera que es difícil ganar en el conjunto de Old Trafford. En verano, confiaba en que sería posible, pero su idea ha variado con el desarrollo de la campaña.

Este llegó desde la Juventus en verano y el regreso fue todo un suceso. Después de ser tentado por el Manchester City, el United recuperó la delantera y trajo a una de sus últimas grandes estrellas. El 7 afrontaba un regreso tan esperado como emotivo y, aunque supieran que no iba a ser igual, si esperaban una situación más exitosa. Aunque Cristiano dejara sus mejores momentos en Madrid, el portugués y su vuelta al equipo podrían acercase de nuevo juntos a los títulos.

Si bien sus números (14 goles y tres asistencias en 22 partidos) le situán como el máximo goleador del equipo y uno de los mejores de la Premier League (cuarto máximo anotador tras Salah, Jota y Vardy), el portugués si ha recibido críticas por su implicación defensiva o por su actitud sobre el verde.

Si quiere llegar a la Champions League, el objetivo para que Cristiano permanezca, el Manchester United tiene que recortar cinco puntos para ocupar una plaza en la máxima competición europea. El City es líder destacado de la Premier con once puntos de ventaja sobre el Liverpool y doce por encima del Chelsea. El West Ham ocupa el cuarto lugar con 37 y tiene como aspirantes a quitarle su plaza de Champions al Arsenal (35), Tottenham (33), al propio conjunto de Old Trafford (32 puntos) y al Wolverhampton (31).

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«Parece que están cansados de Simeone»

El Granada prolonga la mayor crisis de la ‘era Simeone’ al derrotar al Atlético, que pierde su cuarto partido consecutivo en Liga. El equipo rojiblanco mereció más, pero no le sale nada y adolece de unos tremendos problemas en la fase defensiva; no es un culpa de los defensas, falla la forma de defender de todo el equipo.

Es un problema estructural, con un sistema de tres centrales que no funciona y un equipo escasamente trabajado en las transiciones tanto defensivas como ofensivas. João Félix demostró que tiene que ser titular siempre con un golazo y le anularon otro legal. Simeone tiene mucho trabajo por delante, porque todos los jugadores están rindiendo por debajo de sus posibilidades y parece que están cansados de su entrenador

El gol anulado a João Félix

Este fue el momento: O Menino saltó, le ganó la posición a Luis Suárez y cabeceó a la red. Hubo un mínimo contacto con el brazo izquierdo, pero muy liviano. Pues para Hernández Hernández, suficiente para señalar falta. Habría sido el 1-2 justo antes del descanso.

El VAR, al interpretar que se trató de un gris, no entró. «En Sevilla me pasó a mí y no pitaron falta», dijo Koke a pie de campo. «Para mí es falta», señaló Machís segundos después. «Es un gol legal», opinó Iturralde en Carrusel.

El Atleti sigue derrota a derrota

Y con João Félix tampoco. Y eso que un minuto y 39 segundos tardó éste en dar un golpe en la hierba. Un minuto y 39 segundos tardó João en demostrarle a Simeone por qué debe ser titular. Más allá de las palabras, de los agentes, de los millones. El talento no necesita adornos, sólo confianza. Y al minuto y 39 segundos de volver a un once, en Granada, João se arrancaba la marca de encima, en el centro del campo, con un control orientado. Plic. Salió en estampida. Al llegar al área, superó a Maximiano con un disparo cruzado que se alojó en el fondo de la red. Inteligencia, velocidad y definición. P-u-r-o arte.

El golpe no tumbó al Granada, que reaccionó con balón y fluidez. En cuatro toques se presentaba ante Oblak cuando al Atleti comenzó a costarle un mundo. El gol de João había sido mero maquillaje, presos los del Cholo de sus errores habituales. Pasos atrás, un centro del campo que ni construye ni destruye, falta de velocidad y circulación, un océano entre líneas. Koke mal, De Paul peor, Lemar apagado. Creía dominar el duelo sólo por la ventaja en el marcador. Pero, historia de esta temporada es, el Granada sólo necesitó un disparo para igualarlo. Tan fácil. Uno sólo. Como tantos otros. Cierto es que fue una genialidad de Machís. Que quebró a De Paul en un cambio de ritmo y, tras una diagonal hacia dentro, se sacó de la bota un tiro seco y duro, a medio camino entre cohete y misil con un evidente final: la red de Oblak. Tan cierto como que de los guantes del portero ya no brota un milagro. Esos guantes que habían hecho una rutina de eso. Detener los cohetes, los misiles, los balones imposibles.

El Atleti, amenazado, volvió a jugar, como si sólo supiera hacerlo cuando se siente perseguido. Despertó Lemar, abrió el camino por su banda Carrasco. Trabajo para Maximiano, que sacó el guante para despejar un derechazo de João. Volvía a llegarle la pelota al portugués, llevaba todo el peligro del Atleti. Celebraba otro gol cuando el descanso asomaba, al cabecear a la red un balón peinado de Lemar. Pero, piiii, el silbato congelaba su celebración. Ese gol nunca subiría al marcador, anulado por falta de João a Luis Suárez en el salto. Lo que el sábado fue legal en Nervión, ayer en Granada ya no. El árbitro sólo decía: “Sigan, sigan”. Jefe nuevo, nuevas reglas. El VAR apenas interfiere. Aunque el salto fuera limpio, aunque João sólo hubiera apoyado, leve, la mano en la espalda del colombiano tras rematar. De nada sirvieron sus protestas. El Atleti se fue al descanso mirando el 1-1 y sintiendo cómo, en la sangre, le hervía la injusticia.

La segunda parte comenzó sin Arias, roto en una carrera con Carrasco, y un Atleti enrabietado. Y João MaravillãoPero al campeón la suerte esta temporada le da palos. La madera de Maximiano aún temblaba del disparo que en ella había estampado el portugués cuando Oblak volvía a golpear con rabia la hierba. Al poste de João le había seguido un mal control de Kondogbia, una contra nazarí y un gol de un Jorge Molina cojo. Primero anulado, después, tras pasar por el VAR, legal. Y pendiendo como una condena sobre el Cholo y su defensa entre alfileres y pies de barro. Con jugadores insostenibles, que son verbena, como Felipe, Hermoso.

Respondió el Cholo con un triple cambio. Suárez fuera, sin goles ni gestos. Buscaba el empate con Cunha y con Correa, encontrarle una grieta al frontón nazarí. Un Granada parapetado a los pies de Maximiano que siguió llevando peligro a la contra, con el Luis Suárez de Robert Moreno corriendo hacia a Oblak. Sacó el esloveno la manopla para, esta vez sí, hacer un milagro y evitar un tercero. Con contundencia, la palabra perdida.

Esa que al Atleti tanto le falta en su área y en la contraria, que le empuja al sumidero partidos que merece ganar. Pero le falta jerarquía, carácter, uno de esos gritos de Gabi que cuadraban balones. Cunha perdonó el empate después de que a Maximiano se le escapara un rechace. El Atleti murió estampado contra el frontón, sin ser capaz de rasguñarle siquiera. El décimo aniversario del Cholo en su banquillo llega hoy, esta noche, con el partido a partido convertido en un preocupante derrota a derrota. Cuarta ya. Seguida, inexplicable. Pesadilla antes y durante esta Navidad. A ver después.