Ancelotti respira: Alaba sólo tiene un golpe y estará disponible

La posible lesión de David Alaba (29 años) se va a quedar en un susto. El defensa, que sufrió un fuerte golpe en la rodilla en el encuentro que disputaba con su selección, Austria, ante Dinamarca, fue examinado por los servicios médicos del camiseta Real Madrid baratas a su regreso de la concentración con su selección. Y los galenos madridistas diagnosticaron que tiene un fuerte golpe, pero que no le impedirá estar tanto en el próximo encuentro de los blancos ante el Shakhtar (martes 19, a las 21:00 horas) como en el que será su primera Clásico ante el Barcelona (domingo 24, 16:15 horas). El golpe que sufrió el austriaco es una dolencia en la que prima también el dolor que puede sufrir el jugador, pero el futbolista se siente bien. Aún así, y en previsión del Clásico, Ancelotti tendrá la última palabra en hacer jugar al austriaco ante los ucranianos o bien, dejarle reposar para que llegue en las mejores condiciones posibles para el encuentro ante los azulgrana.

El otro jugador que acabó tocado en este parón de selecciones es Eder Militao. El brasileño se tuvo que retirar del encuentro que jugaba ante Colombia en el minuto 72 de encuentro. En un primer momento, el jugador se echaba las manos a la zona lumbar, pero tras ser examinados por los médicos de la selección brasileña, se le diagnosticó un problema muscular en la parte posterior del muslo derecho. El jefe médico de la canarinha, Rodrigo Lasmar, ha estado en permanente contacto con los galenos del conjunto blanco y es el que ha tranquilizado la situación. Militao pasará pruebas médicas el viernes 15 y, a la espera de confirmar los resultados, también llegaría para jugar en Kiev. Del mismo modo que Alaba, será Ancelotti quién decida si le alinea ante los ucranianos o le reserva para el Clásico.

Por otra parte, Hazard está muy recuperado de su sobrecarga en el isquio derecho. En la sesión de entrenamiento ha trabajado con el grupo y en solitario. Tampoco se descarta su presencia en Kiev, pero en su caso, es duda razonableAsensio, Mendy y Camavinga, otros tocados en la plantilla blanca, se ejercitaron sin problemas y con el resto del grupo. Jovic, por su parte, se quedó trabajando en el gimnasio, pero no tiene problema ninguno. Quienes no estarán en Kiev son Dani Carvajal y Mariano. El lateral sigue con su proceso recuperatorio y es duda para el Clásico, mientras que el delantero trabajó en solitario por sobrecarga muscular. Es duda para el encuentro ante el Shakhtar. Mientras, los dos lesionados de larga duración, Bale y Ceballos, siguen con sus procesos de recuperación. Serán baja para los dos encuentros de la semana próxima.

El Madrid, del rosa al colorado

Entre que el Madrid se cree lo que aún no es, que el Sheriff trajo un portero galáctico y que Ancelotti se echó al monte antes de tiempo, al equipo blanco se le fue un partido que creyó tener en el bolsillo desde el día del sorteo. La cosa comenzó en un sesteo, continuó con un asedio repleto de oportunidades perdidas (31 disparos) y acabó con un resultado bochornoso. Sólo Vinicius supo entender cómo se resuelven pleitos como este, pero no bastó. Así entró el Madrid en la historia del Sheriff y el partido, en la historia negra del Madrid en su competición de cabecera.

Ancelotti ha dirigido a ocho equipos en la Champions, más que nadie en la historia. Es decir, lo ha visto todo. Y sus ojos desconfiados le dijeron que cualquiera que se cuele en la fase de grupos de este circo tiene uñas y dientes, incluido este Sheriff multinacional y novato, capricho menor de un oligarca y construido con un dinero que no sale de la industria, aunque no sea lo mismo montar un equipo ganador desde una república fantasma que desde un emirato bañado por el petróleo.

Así que el italiano, sospechando que el partido iba a tener miga, sólo se guardó a Modric de los verdaderamente imprescindibles. Eso sí, pasó el corrector a su alineación del sábado. La labor artesanal para cuadrar a intocables y emergentes en el mismo once acabó por mandar, ante el Villarreal, a Valverde al lateral derecho y a Nacho al izquierdo. El resultado de la maniobra fue que se perdieron dos bandas por el camino.

Un mal comienzo

Ante el Sheriff le dio una salida más lógica al equipo con Nacho y Miguel Gutiérrez en sus papeles naturales. Y además tiró de Hazard. Jugadores en rehabilitación física y moral como él agradecen partidos presuntamente a favor de obra. Este lo era. Pero del belga se espera un partido que le sirva de justificante a tanta paciencia. Jugó por detrás de Benzema y por delante de Casemiro y Camavinga, con Valverde inclinado a la derecha. Un ecosistema ideal para ayudarle a encontrar la salida del laberinto y anduvo más despierto y emprendedor de lo habitual.

Pero aquel viento a favor que se suponía se volvió inesperadamente de cara. Un Madrid asimétrico, muy volcado a la izquierda, balonmanizó sin ideas de salida ante un equipo disciplinadísimo atrás y con capacidad de respuesta en la contra. En una de ellas desvisitió al cuadro blanco. Cristiano profundizó por la izquierda y su centro fue cabeceado por Yakhshiboev de modo imparable. Poco después el uzbeko rozó el segundo, en disparo cruzado que Courtois sólo pudo seguir con la vista.

Hasta entonces el Madrid, al que el Villarreal bajó el hinchazón de optimismo, anduvo pensando que aquello se resolvería solo, a paso de procesión, sin gasto de energía. Al fin y al cabo enfrente había un don nadie. Pero partidos de baño y masaje ya no existen. Sólo Camavinga le dio cierta marcha al equipo, que tardó casi 20 minutos en disparar a puerta. Quizá convenga recordarle al Madrid que ante equipos de la clase media alta de la Liga sus triunfos, cuando llegan, se miden en milímetros. O sea, que no le sobra tanto.

Después del insólito 0-1 sí imperó el ranking UEFA, la abismal diferencia entre el multicampeón y el último en llegar. Y empezó el bombardeo. Miguel Gutiérrez, Vinicius, Hazard dos veces, Nacho, Benzema, Casemiro… Una embestida en toda regla que convirtió a Athanasiadis en superhéroe. El Sheriff llegó al descanso con respiración asistida.

El asedio se intensificó tras el descanso desde un lugar que se ha vuelto habitual: Vinicius. Evidentemente la solución estaba por fuera visto el tapón que el Sheriff había montado por dentro, con sus dos mediocentros de primera barrera y los centrales de segunda.

El terremoto de Ancelotti

En cualquier caso, ante el temor de un sonrojo histórico, el Madrid comenzó a jugar con la prisa del desesperado demasiado pronto. La lluvia de centros moría en aquel puré defensivo moldavo hasta que Vinicius encontró la solución a su modo. Dos entradas como un relámpago por la izquierda acabaron de igual modo, con derribo del alborotador brasileño. Costanza se libró del penalti; Addo, no, tras el paso del belga Visser por el VAR. Benzema transformó el penalti, pasó a Raúl y se convirtió en el cuarto goleador de todos los tiempos en la competición.

Entonces Ancelotti ordenó una carga insólita, un terremoto inexplicable con 25 minutos por delante: cuatro cambios, cuatro delanteros, Valverde de lateral derecho, Camavinga de lateral izquierdo y Modric y Kroos, que aún debe ponerse al día, al volante de ese alocado 4-2-4. Con la sacudida aún caliente a Bruno le anularon el 1-2 por un pie.

Fue el penúltimo aviso del Sheriff, a merced ya de lo que aguantara el heroico Athanasiadis, un portero con ocho manos y una cara providencial, la que casi le rompe Modric con un trallazo a quemarropa. Pero aún quedaba el último giro de guión, un trallazo espectacular de Thill que dejó al Madrid con el blanco en el marcador y el rojo en la cara. El pinchazo tiene remedio en la tabla, pero el equipo será carne de telediarios en medio mundo.

El Madrid añora a Cristiano

Hace ya dos años y medio que Cristiano se marchó del Real Madrid y en el club blanco todavía no han sido capaces de rellenar el enorme hueco que dejó. Si bien Benzema dio un paso adelante y asumió gran parte de la responsabilidad ofensiva, con el francés no es suficiente y pide a gritos la ayuda de sus compañeros. En las últimas dos temporadas (2018-2019 y 2019-2020, ambas ya sin el portugués, el conjunto blanco hizo 175 goles. Un registro muy pobre si lo comparamos con las dos justamente anteriores (2016-2017 y 2017-2018), en las que con Cristiano en la plantilla se marcaron justo 300 (173+127).

El Madrid decidió venderlo por 100 millones de euros en 2018 pensando que el sueldo que pedía en su última renovación era desorbitado (30 millones netos por temporada) para un jugador de 33 años, además de deducir que el equipo se estaba preparado para seguir ganando sin él. Desde entonces, CR7 se ha encargado de demostrar que todavía le quedaban muchos años de gran fútbol. En dos temporadas y media que lleva en la Juventus, ha marcado 87 goles. La primera acabó con 28; la segunda, con 37 (fue tercero en la Bota de Oro por detrás de Inmobile y Lewandowski); y, en la actual, lleva anotados 22. Números que le ha valido para estar entre los finalistas al Balón de Oro durante los últimos tres años. También para convertirse en el máximo goleador de la historia del fútbol. Con sus dos goles al Inter del pasado martes, Cristiano llegó a los 763 tantos en su carrera. Ha superado a Josef Bican (759) y a Pelé (757). Lionel Messi (721) queda como su único rival, aunque el argentino se sitúa 42 goles por detrás…

De cumpleaños

Hoy cumple 36 años y lo hace por todo lo alto: la Juve y Jorge Mendes, su agente, negocian una renovación de su contrato, que finaliza en junio de 2022. Su idea es retirarse con 40 años, y va camino de cumplirlo rindiendo al más alto nivel.

Sus datos en la Juventus dejan en evidencia el rendimiento de los hombres de ataque del Real Madrid. Quitando a Benzema, la suma de los goles de los diez jugadores ofensivos que han pasado por la delantera blanca en los últimos dos años y medio no llega a los 87 que ha hecho Cristiano en Italia. Bale, Asensio, Vinicius, Lucas, Rodrygo, Isco, Mariano, Hazard, Jovic y James son los señalados. Entre todos, solo han marcado de blanco 81, seis menos que el portugués.

Los casos más sangrantes son los de Jovic y Hazard. El Madrid se gastó más de 160 millones de euros en ambos en 2019 para que ocupasen parte del vacío goleador. Nada más lejos de la realidad, sólo lograron seis tantos en 67 partidos (dos del serbio en 32, por cuatro del belga en 35). Mariano, el único recambio natural de Benzema que queda en la plantilla, tampoco ha cumplido las expectativas: ha marcado seis. Gareth Bale, cedido este curso en el Tottenham, es el mayor realizador (17). La primera temporada sin Cristiano anotó 14, pero en la segunda, ya sin la motivación suficiente y con un físico maltratado por las lesiones, sólo logró materializar tres.

Se puede hacer un aparte con Vinicius (11) y Rodrygo (10). Ambos llegaron muy jóvenes de Brasil (18 años), como futbolistas para rendir a medio-largo plazo. Sin embargo, han contado con oportunidades y no siempre las han aprovechado, dejando la sensación de que van a necesitar dar un salto cualitativo en su juego y engordar sus cifras si quieren vestir de blanco toda su carrera. No hay que dejar pasar que costaron 85 millones (45 Vinicius y 40 Rodrygo).

Marco Asensio (11 goles) también tiene el salvoconducto de la rotura de ligamento cruzado que le dejó fuera de los terrenos de juego durante casi un año. Pero, a sus 25 años, el madridismo le pide algo más. Especialmente en el apartado goleador, en el que todavía no ha destacado como si lo hizo antes de la lesión.

Karim sí rinde

El que no falla es Benzema. El francés, amigo íntimo de Cristiano y su mejor socio durante su etapa en el Madrid, ha marcado 72 goles desde su marcha. Sobre él se sustentan los cimientos ofensivos del equipo: esta temporada lleva el 32% de los goles (15 de 47). La primera sin el portugués acabó con 30 y, la siguiente, con 27. Va camino de mejorar esas cifras. Es el único jugador que invita a pensar que los problemas ofensivos del equipo tienen solución. Salvar la temporada pasa por sus botas.