El Atlético paga el esfuerzo

El Atlético ha vivido unas últimas semanas complicadas. Más allá del rendimiento sobre el campo, que pese a los empates ante Celta y Levante ha continuado siendo a un nivel muy alto, las bajas se han acumulado entre los futbolistas de Simeone.

La sanción de Trippier, los positivos por coronavirus de Carrasco, Hermoso, João Félix, Dembélé, Lemar y Herrera o las molestias de Giménez y Vitolo han provocado que el Cholo haya tenido que ir recurriendo constantemente a los mismos futbolistas. Un técnico que, desde que se instauraron los cinco cambios se ha acostumbrado a agotarlos, o por lo menos a gastar gran parte de ellos, y que por ejemplo ante Celta y Granada tan solo realizó uno.

Y eso ha ido cargando de kilómetros y minutos a varios futbolistas. Más allá de Oblak, que lo ha jugado todo en Liga y Champions (2.520 minutos), otros tres jugadores han superado los 2.000′. Savic (2.419), que no podrá jugar contra el Levante por sanción y que solo se había perdido el partido ante el Alavés por el mismo motivo, Koke (2.178) y Llorente (2.111) son los futbolistas más utilizados.

Y ante el Levante, el desgaste se fue haciendo patente en los últimos minutos. El Atlético tuvo la gran opción de ponerse por delante a partir de una ocasión de oro de Correa, pero la superioridad rojiblanca en el juego que se había vislumbrado en la primera mitad y en el inicio de la segunda se fue evaporando en los últimos minutos. Koke perdió precisión hasta salir sustituido y Llorente añadió un cambio de posición al carril derecho que le acabó de desfondar de tanto subir y bajar la banda.

Otro jugador que ha podido ir notando la carga de minutos es Luis Suárez. El uruguayo ha jugado 873 de los últimos 900 minutos del equipo en Liga. Con la salida de Costa y la llegada de Dembélé, que contrajo la enfermedad por coronavirus, Suárez se ha quedado sin sustituto natural hasta que regrese el francés, que todavía no ha debutado, y a sus 34 años está jugando prácticamente todo. Es el Pichichi de LaLiga con 16 tantos y pese a llevar dos partidos seguidos sin marcar es un peligro constante, aunque en Granada y ante el Levante fue de más a menos. Correa es otro de los futbolistas que está acumulando muchos más minutos de los habituales.

Un problema cuando se llega a los finales de partido con resultados tan ajustados como en los últimos encuentros. Simeone ha ido recuperando efectivos, en la visita al Levante ya tuvo un banquillo de garantías, pudo realizar cuatro cambios y Dembélé, Lemar y Herrera muy están cerca de volver. Eso sí, mañana ya no tendrá a Savic y Saúl por sanción y el martes jugará su tercer partido en seis días, la ida de los octavos de Champions contra el Chelsea como local, pero viajando hasta Bucarest. La concentración de contratiempos ha obligado al Cholo a exprimir a futbolistas claves, donde se espera como agua de mayo el desahogo que puede conllevar volver a tener gran parte de la plantilla disponible.

Marcos Llorente, el comodín de Simeone que siempre aporta

Simeone tiene en Marcos Llorente un chico para todo. Un futbolista que puede cumplir cualquier función sobre el campo, aunque ha demostrado que donde más cómodo se encuentra es partiendo desde el centro del campo con libertad para desplegarse en ataque.

El Cholo le sacó del pivote al ver sus grandes características para jugar más cerca de la portería rival, con velocidad, fuerza, definición, desmarque… Pero, si le ha convertido en un jugador total en ataque, también tira de él cuando las necesidades del equipo son otras. Con la baja de Trippier por sanción hasta finalizar febrero, el Atlético se ha quedado cojo en el carril derecho. Carrasco brilló en el puesto contra el Valencia, pero acto seguido contrajo el coronavirus y se ha mantenido los dos últimos partidos fuera. Además, el belga siempre ha destacado más por la izquierda. Y Vrsaljko no se ha reencontrado desde sus últimas intervenciones en la rodilla. 

Con un equipo plagado de bajas, Simeone ha optado por darle el carril derecho a Llorente en los dos últimos partidos. Ante el Cádiz hasta el descanso, donde la entrada de Vrsaljko le liberó de la faceta más defensiva y esquinada del campo y contra el Celta también los primeros 45 minutos, cuando tras en el descanso pasó directamente a jugar de lateral. Justo antes del pitido que concluyó la primera mitad dejó una fantástica asistencia para que Suárez empatase el partido, su sexto pase de gol del curso en Liga que le sitúa empatado con Correa como máximo asistente de la competición.

Como lateral se le vio incómodo, pero como siempre estuvo disciplinado y sin salirse del guion en ningún momento. En una zaga de cuatro tuvo que estar muy atento a la espalda de Savic, llegando para cortar varios centros laterales e incluso estando a punto de salvar el remate de Ferreyra que supuso el gol del Celta en el último minuto. Obviamente en ese puesto pierde muchísimo radio de acción, está fuera de sitio y rinde muy lejos de su mejor versión. Llorente es mucho más feliz en posiciones ofensivas y también suma mucho más para el Atlético. Pero es innegable su versatilidad, la capacidad para adaptarse a cualquier circunstancia y a vaciarse por el bien del equipo y por lo que pide su entrenador.