Suárez evita disgusto mayor

Saltó la Real Sociedad al partido persiguiendo esa silla que a lo largo de la tarde le habían ido quitando. Primero Sevilla, después el Madrid, ahora el Atleti buscando lo mismo. Su trono. Una Real condicionada por las bajas y con experimento: Gorosabel lateral zurdo y Zaldua como extremo en dibujo 4-3-3. Cinco minutos le duró la idea a Imanol. Había salido el Atleti con presión y presencia. Sin ganas de ir remolque otro día más, otro partido. Pero fue modificar la pizarra Imanol, cambiar a los cinco minutos a defensa de cinco, y encontrarle costuras a los guantes de Oblak, con más fugas que Alcatraz este año. Noche negra.

Todo comenzó en João Félix, reluciente púa de ese tridente que Simeone sacaba por primera vez esta Liga. El portugués, Suárez y Griezmann. Intentó éste un regate en el centro y Guevara le robó el balón. En tres toques se fue la Real. De Guevara a Silva, de Silva a Merino, de Merino a Isak y de Isak a Sorloth. Verticalísima, rapidísima. Con pases que eran cuchillos y dejaron al noruego solo ante el portero. Salió Jan otra vez con gesto pálido, pétreo, de estatua. Sorloth le rebasó y marcó. Así, tan fácil. Tan extrañamente tan fácil.

Seis minutos habían pasado sólo y sobre el Atleti ya parpadeaba ese 0-1 en el electrónico. Pero el tridente del Cholo ni pinchaba ni cortaba. Era romo. No le daba al argentino ni una triste ocasión que llevarse a la boca. Incapaces sus púas de escapar a esa cárcel de centrales que había brotado de la pizarra de Imanol tras ese minuto cinco (Elustondo, Le Normand y Zubeldia). Tres centrales que Simeone sólo podía mirar con nostalgia: a él esta noche le había tocado jugar con dos, Felipe y Hermoso, en defensa de cuatro, Giménez reserva de inicio. Su centro del campo, el mismo que había brillado ante el Liverpool, De Paul-Koke-Lemar, se había apagado. Y desconectado de arriba. No encontraban caminos que llevaban a Suárez, João y GriziNo sabía ninguno de los hombres del Cholo, tampoco, cómo taponar la salida de balón txuri-urdin, y eso que la pelota partía desde el mismito pie de Remiro, en un recital incansable. Ni siquiera João, con la linterna encendida, era capaz de sacar a sus compañeros del laberinto.

El inicio de la segunda parte fue un calco. Todo lo anterior repetido. Una Real que parecía haberse duchado en aceite, tan escurridiza e inasible. E Isak de nuevo ahí, lanzando dentelladas a Oblak. En una dejó solo a Silva a sus pies y paró el portero como se le conoce, San Jan, guantes milagros. En la siguiente, regresó el Oblak humano, el de las fugas: incapaz de blocar esa falta que, desde la frontal, ni fuerte ni especialmente colocada, le lanzó Isak. «Viva Suecia», parecieron gritar los puños apretados de Imanol. 0-2.

Entonces, la luz. Porque el talento siempre encuentra un resquicio. Y al descanso el Atleti había dejado a un Lemar tocado en la ducha y salía con Carrasco. Y con el belga todo tiene una velocidad más. El equipo, el ritmo, las ocasiones. Hasta la linterna de João, ese futbolista por los que se pagan entradas al fútbol. De su bota brotó una rosca medida, templada, hacia Suárez. El uruguayo la cabeceó inspirando y expirando pólvora para enviarla allá donde no llegaría Remiro. 1-2. Media hora por delante y Correa ya en el campo.

Lo había volcado el portugués, tunelando en cada uno de sus pases, el botín convertido en pincel. El cambio de Griezmann casi coincidió con esa jugada, la del empate: sacrificaba el Cholo esa púa de su tridente cuando Merino pisaba el gemelo de Suárez en el aire, en el área. Munuera Montero no vio pero hubo llamada del VARbitro al oído. Era penalti. Suárez engañó a Remiro para estampar con violencia la pelota en su red. 2-2.

«La grandeza del hombre consiste en que carga con su destino», que escribió Milán Kundera. Y el destino del equipo del Cholo es que nunca se rinde. Había logrado ya el empate y sólo buscó la victoria en los 13 minutos restantes, más cinco de añadido. Con centros laterales y uys de Correa, sobre Remiro, pero sin ser capaz de arrebatarle ese empate a Imanol que le agarraba fuerte a su silla, a su trono en LaLiga.

Remontada y redención

Hay fantasmas que persiguen en fútbol. Que ululan al oído en noches como ésta. San Siro, el Atleti. Suárez ante el punto de penalti, la portería de la curva nord, minuto 97. Golpeó con el interior, por el centro, como un puñetazo a la red y el corazón de los fantasmas, suyos y ajenosUna hora y media antes, nadie hubiera imaginado este final.

Había saltado el Milan en medio del aire ensordecedor, el grito rossonero de vuelta siete años después, el AC Milan is back que rugía en la punta de las botas italianas. El partido acababa de empezar y ya percutían con fiereza sobre la hierba, verticalísimos. El Atleti trataba de atemperar, bajar pulsaciones, pero era incapaz. Nervioso, errático, sin enlazar cuatro pases seguidos.

El Milan hace tiempo que aireó su vestuario y sopló las arrugas: lo que ha emergido son balas. Con dos viejos conocidos deshaciendo como un castillo de naipes el plan del Cholo, el 4-4-2: Brahim y Theo. Uno al mando, incontenible. El otro, un cuchillo que a su paso, sólo dejaba sangre, rojiblancos sesgados. Pero es que corrían estos sin energía, como si se les hubiera olvidado que es ese equipo donde el corazón va por delante de las piernas. Superados en cada lance, disputa, pelota. Empequeñecidos ante un Milan que abría sus fauces en cada jugada. Oblak escapó al primer bocado, un mano a mano ante Rebic que desbarató con la pierna, pero no al segundo, un minuto después. Brahim, otra vez Brahim, Brahim en todo, recibió la pelota, la pisó y buscó a Leão, solo. Incomprensible, Koke se desentendió de la marca. Incomprensible, sus compañeros, en vez de cerrar sólo miraron. Leão aprovechó la alfombra roja para marcar a placer.

Pudo cambiar el partido en el 28’, después de que Kessié, con amarilla, llegara tarde a un balón y pisara a Llorente. Roja. Pudo pero no. Reconstruyó Pioli de inmediato. Fuera Rebic, también amonestado, dentro Tonali, Leão en punta. Siguió todo igual. Como si el equipo con un hombre más fuera el Milan. El Atleti sin ser el Atleti. Sólo Llorente parecía saber donde estaba. San Siro, la Champions. Pero nadie acompañaba su ambición. Carrasco horrible, Felipe lo mismo, cojo Trippier. Simeone le cambiaría por João después de Leão controlara un balón de 60 metros y lo estampara en la madera sobre Oblak con una chilena. No valía, por fuera de juego, pero era la foto de la primera parte. El Milan como El Coloso de Goya.

Y, entonces, Griezmann

La segunda parte comenzó como terminó la primera. Con Suárez buscando el empate. Antes del reposo, de volea. Después, de cabeza, cuando el partido, ya sí, había cambiado para siempre. Lo abordó el Atleti dibujado 4-3-3 y, como tantas veces ya, dos hombres en la banda para entrar: Lodi y De Paul, que se sumaban a un João fichado para brillar en partidos como éste, de los que cambian los futbolistas elegidos. Futbolistas como Griezmann. Que puede estar mal, que puede no encajar todavía, pero es Grizi, y saltó en San Siro filtrando un balón al área hasta entonces no visto. Fueron muchas noches con el crujido de su travesaño en la cabeza. Aquel penalti, aquella final, esta necesidad de redención. Porque se fue, sí, pero volvió. Y es un chico que representa el Atleti, de los que juegan al fútbol como les dicta el corazón.

Resistía el Milan, corroído por el ácido láctico. El Atleti volcado pero incapaz de entrar en su área. Buscó Simeone la última llave en su armario, en el 64’: Lemar, de vuelta. Su bota alumbró para sacar a Griezmann del laberinto. Metió de cabeza una pelota en el área para que Grizi la empalara de volea y le arrancara con el gol la sábana a los fantasmas. Los de San Siro, los propios.

Los minutos finales se llenaron de picotazos. Casi de Correa, casi de Lemar, de João. Entonces, en el 93’ Kalulu alzó el brazo ante un balón de Lemar en el área. Y Suárez marcaba el 1-2 en esa portería maldita, la de Juanfran. Tenía que ser de penalti.

Griezmann no levanta cabeza

Simeone hizo referencia a Griezmann en la rueda de prensa posterior al encuentro ante el Getafe. El entrenador del Atlético elogió al francés y se mostró muy optimista con respecto al futuro del delantero: «Contamos con la suerte de tenerle y seguro que rendirá como esperamos». También dejó claro que «está en el proceso de adaptarse a este nuevo Atlético que no es el Atlético en el que estuvo». Y el Cholo, sin decirlo, pareció pedir algo de tiempo para esa nueva aclimatación del punta. Griezmann, de momento, se asemeja al que ha jugado en el Barcelona y no levanta cabeza en el Atlético. Con él en el campo el equipo madrileño no ha marcado ni un gol. Contra el Oporto y el Athletic el conjunto de Simeone se quedó a cero. Y ante Espanyol y Getafe los goles llegaron cuando el francés ya no estaba en el terreno de juego.

Griezmann ha sido titular en los tres partidos ligueros desde que llegó al equipo rojiblanco. Simeone mostró fe ciega en él, aunque no completó ninguno de los tres. Jugó 59 minutos ante el Espanyol, 55 ante el Athletic y 67 contra el Getafe. En Champions, frente al Oporto, fue suplente y entró en el lugar de João Félix. El francés no ha tenido peso específico en el equipo y hasta ahora no ha sido determinante en ninguno de los tres encuentros. Incluso ya han llegado críticas hacia el francés, como en ‘Foot Mercato’.

Ante el Getafe  fue de menos a más y antes de ser cambiado tuvo dos disparos a portería que pudieron ser gol. Un remate se fue muy alto y el segundo estuvo a punto de suponer su primer gol en esta segunda etapa de rojiblanco. Con superioridad numérica, y ya con Cunha en el campo por Griezmann, y con el Atlético lanzado al ataque, el equipo sí se mostró mucho más ambicioso en el ataque.

Griezmann empezó ante el Getafe como segundo delantero, cerca de Luis Suárez, aunque con total libertad de movimientos. Entró por la banda izquierda. Simeone sacó también a Correa y Carrasco. El argentino jugó como medio por la derecha y Carrasco como interior zurdo. La diferencia entre el Atlético de ahora y el de su anterior etapa parece evidente.

Ahora es un equipo más combinativo, que le gusta jugar cerca del área rival. Un Atlético con muchos jugadores de calidad cerca de la portería contraria, con muchas opciones ofensivas. Entonces era un Atlético más contragolpeador. Un conjunto madrileño con Griezmann como lanzador para futbolistas rápidos como Fernando Torres o Gameiro. Un equipo con menos posesión, más vertical y que jugaba muy alejado de la portería contraria. Ahora está Suárez como delantero centro, un jugador más de área, menos explosivo y al que busca el Atlético en los últimos metros. Griezmann no aparece, aunque se le espera. Le espera Simeone, sus compañeros y la afición rojiblanca.

Kondogbia se alista

Kondogbia fue la pasada temporada una apuesta de la dirección deportiva del Atlético tras la marcha en el último instante de Thomas al Arsenal. Simeone y Berta pusieron su confianza en el centrocampista, entonces en el Valencia. Y la pasada temporada fue complicada para él, puesto que llegó a un equipo nuevo en el que hubo una enorme competencia en el centro del campo. Koke fue fijo, Llorente jugó por banda derecha, Lemar también minutos y Saúl, sin estar bien, también jugó. Incluso en determinadas fases de la campaña Herrera dispuso de bastantes minutos. Kondogbia lo tuvo complicado para jugar.

Con 28 años, y con contrato hasta 2024, el centrocampista recordó frente al Celta al de sus mejores partidos con el Valencia. Jugó por delante de la defensa, en su labor de pivote defensivo, con Koke a la derecha, y Lemar a la izquierda. Y se hizo con el centro del campo del Atlético. Se hizo con el partido. Simeone le puso en el once por delante de De Paul, fichaje estrella del equipo rojiblanco hasta ahora. El Cholo había ensayado durante todo la semana con Kondogbia como titular, aunque mantuvo la duda hasta el final.

La pasada campaña disputó 25 encuentros de LaLiga y dos de Copa con el Atlético. Pero con sólo 1.211 minutos de juego. Es decir, una participación residual. Nunca tuvo el protagonismo con el que ha comenzado esta temporada. En este ejercicio fue de los pocos que pudo comenzar la pretemporada, aunque tuvo que parar al pasar el coronavirus. Pero una vez superado el Cholo le dio la responsabilidad de liderar al equipo desde el medio.

Simeone parece seguir decidido a jugar con la defensa de tres centrales y dos carrileros. Y por delante un jugador que actúe cerca de los centrales. En el ejercicio 2020-21 esa labor la hizo Koke, ahora un poco más desplazado a la derecha. Veremos lo que sucede en los próximos encuentros. Pero el Cholo ha ganado un jugador para la causaKondogbia se alista. No quiere dejar pasar la oportunidad de ser un futbolista importante que luchará de nuevo por el título liguero. Además de los tres puntos, el partido de Balaídos dejó buenas noticias para el Cholo. Y Kondogbia es una de ellas.

Los motivos de Simeone para el optimismo en las diez finales

El Atlético tiene diez finales por delante, el campeonato entra en la recta final y Simeone y su plantilla cuentan ahora con unos días para coger fuerzas de cara los encuentros que faltan. El primero de ellos será muy exigente, puesto que el líder se enfrentará al Sevilla. El Cholo tiene motivos para la esperanza, aunque el técnico rojiblanco sabe que su equipo tiene que mejorar bastante.

Oblak decide. El cancerbero del Atlético no había tenido una primera parte del campeonato brillante. Acostumbrado el equipo a que el esloveno fuera el mejor en muchos partidos del pasado ejercicio, Oblak hizo una primera vuelta aceptable. Pero en estas últimas jornadas ha vuelto a su nivel habitual. Y de cara a los diez encuentros que quedan, para el Cholo es vital tenerle en un gran estado de forma. Ante el Deportivo Alavés fue decisivo en el penalti. Es el jugador mejor valorado de LaLiga y tiene ganas de llevarse el título liguero. Busca hacer historia. Y mantener la puerta a cero es vital.

Notable Trippier. El lateral inglés estuvo durante muchos partidos sancionados, volvió ante el Real Madrid y el Atlético lo ha notado en los partidos que ha jugado. Ante el conjunto vitoriano dio la asistencia a Luis Suárez en el gol y poco después hizo otro centro que pudo ser el 2-0, en esta ocasión con remate de Marcos Llorente. Trippier es un jugador muy regular y Simeone respira tranquilo al tenerle de nuevo. El inglés, además, se entiende muy bien con el madrileño. La banda derecha del Atlético tiene que darle muchas alegrías al Cholo.

Lemar rinde. Koke lo ha jugado prácticamente todo y muestra señales de cansancio en algunos partidos. Ante el Deportivo Alavés fue Lemar el jugador que tuvo las ideas más claras, el que intentó desequilibrar una y otra vez a la defensa del conjunto vitoriano. En estos diez partidos será importante que mantenga ese buen nivel. Para el técnico argentino ahora mismo es uno de los imprescindibles en el equipo.

João Félix se atreve. El portugués no pudo jugar ante el Deportivo Alavés por sanción y estará en los diez últimos partidos. El equipo madrileño resultó eliminado ante el Chelsea, pero el portugués fue el mejor de su equipo y para el Atlético es una excelente noticia. El Cholo quiere un João Félix atrevido, que lo intente una y otra vez. El portugués tuvo un gran inicio de campaña y debe ayudar al equipo en estas diez finales. Pocos jugadores tienen en LaLiga la calidad del portugués.

Los goles de Suárez. El delantero uruguayo volvió a marcar. Lo hizo ante el Deportivo Alavés. En algunas fases del partido se le vio algo cansado, sin la chispa de otras veces pero fue determinante con su tanto. Suárez tiene experiencia y veteranía para afrontar la recta final del campeonato. Ha marcado 19 goles en el torneo liguero y sus tantos son oro para el equipo madrileño.

El banquillo. El Atlético tuvo muchos problemas a lo largo del campeonato con el tema de la pandemia. Simeone recurrió al filial para completar las convocatorias y ahora ya tiene a todos disponibles. Jugadores como Saúl, Dembélé, Herrera, Lodi… tiene que aportar mucho en estos encuentros. No son titulares, pero el Cholo sabe que necesitará tener a todos enchufados en lo que queda de campaña.

El Atlético paga el esfuerzo

El Atlético ha vivido unas últimas semanas complicadas. Más allá del rendimiento sobre el campo, que pese a los empates ante Celta y Levante ha continuado siendo a un nivel muy alto, las bajas se han acumulado entre los futbolistas de Simeone.

La sanción de Trippier, los positivos por coronavirus de Carrasco, Hermoso, João Félix, Dembélé, Lemar y Herrera o las molestias de Giménez y Vitolo han provocado que el Cholo haya tenido que ir recurriendo constantemente a los mismos futbolistas. Un técnico que, desde que se instauraron los cinco cambios se ha acostumbrado a agotarlos, o por lo menos a gastar gran parte de ellos, y que por ejemplo ante Celta y Granada tan solo realizó uno.

Y eso ha ido cargando de kilómetros y minutos a varios futbolistas. Más allá de Oblak, que lo ha jugado todo en Liga y Champions (2.520 minutos), otros tres jugadores han superado los 2.000′. Savic (2.419), que no podrá jugar contra el Levante por sanción y que solo se había perdido el partido ante el Alavés por el mismo motivo, Koke (2.178) y Llorente (2.111) son los futbolistas más utilizados.

Y ante el Levante, el desgaste se fue haciendo patente en los últimos minutos. El Atlético tuvo la gran opción de ponerse por delante a partir de una ocasión de oro de Correa, pero la superioridad rojiblanca en el juego que se había vislumbrado en la primera mitad y en el inicio de la segunda se fue evaporando en los últimos minutos. Koke perdió precisión hasta salir sustituido y Llorente añadió un cambio de posición al carril derecho que le acabó de desfondar de tanto subir y bajar la banda.

Otro jugador que ha podido ir notando la carga de minutos es Luis Suárez. El uruguayo ha jugado 873 de los últimos 900 minutos del equipo en Liga. Con la salida de Costa y la llegada de Dembélé, que contrajo la enfermedad por coronavirus, Suárez se ha quedado sin sustituto natural hasta que regrese el francés, que todavía no ha debutado, y a sus 34 años está jugando prácticamente todo. Es el Pichichi de LaLiga con 16 tantos y pese a llevar dos partidos seguidos sin marcar es un peligro constante, aunque en Granada y ante el Levante fue de más a menos. Correa es otro de los futbolistas que está acumulando muchos más minutos de los habituales.

Un problema cuando se llega a los finales de partido con resultados tan ajustados como en los últimos encuentros. Simeone ha ido recuperando efectivos, en la visita al Levante ya tuvo un banquillo de garantías, pudo realizar cuatro cambios y Dembélé, Lemar y Herrera muy están cerca de volver. Eso sí, mañana ya no tendrá a Savic y Saúl por sanción y el martes jugará su tercer partido en seis días, la ida de los octavos de Champions contra el Chelsea como local, pero viajando hasta Bucarest. La concentración de contratiempos ha obligado al Cholo a exprimir a futbolistas claves, donde se espera como agua de mayo el desahogo que puede conllevar volver a tener gran parte de la plantilla disponible.

Marcos Llorente, el comodín de Simeone que siempre aporta

Simeone tiene en Marcos Llorente un chico para todo. Un futbolista que puede cumplir cualquier función sobre el campo, aunque ha demostrado que donde más cómodo se encuentra es partiendo desde el centro del campo con libertad para desplegarse en ataque.

El Cholo le sacó del pivote al ver sus grandes características para jugar más cerca de la portería rival, con velocidad, fuerza, definición, desmarque… Pero, si le ha convertido en un jugador total en ataque, también tira de él cuando las necesidades del equipo son otras. Con la baja de Trippier por sanción hasta finalizar febrero, el Atlético se ha quedado cojo en el carril derecho. Carrasco brilló en el puesto contra el Valencia, pero acto seguido contrajo el coronavirus y se ha mantenido los dos últimos partidos fuera. Además, el belga siempre ha destacado más por la izquierda. Y Vrsaljko no se ha reencontrado desde sus últimas intervenciones en la rodilla. 

Con un equipo plagado de bajas, Simeone ha optado por darle el carril derecho a Llorente en los dos últimos partidos. Ante el Cádiz hasta el descanso, donde la entrada de Vrsaljko le liberó de la faceta más defensiva y esquinada del campo y contra el Celta también los primeros 45 minutos, cuando tras en el descanso pasó directamente a jugar de lateral. Justo antes del pitido que concluyó la primera mitad dejó una fantástica asistencia para que Suárez empatase el partido, su sexto pase de gol del curso en Liga que le sitúa empatado con Correa como máximo asistente de la competición.

Como lateral se le vio incómodo, pero como siempre estuvo disciplinado y sin salirse del guion en ningún momento. En una zaga de cuatro tuvo que estar muy atento a la espalda de Savic, llegando para cortar varios centros laterales e incluso estando a punto de salvar el remate de Ferreyra que supuso el gol del Celta en el último minuto. Obviamente en ese puesto pierde muchísimo radio de acción, está fuera de sitio y rinde muy lejos de su mejor versión. Llorente es mucho más feliz en posiciones ofensivas y también suma mucho más para el Atlético. Pero es innegable su versatilidad, la capacidad para adaptarse a cualquier circunstancia y a vaciarse por el bien del equipo y por lo que pide su entrenador.

Papu Gómez: «Simeone me quiso; él me hizo crecer mucho»

Alejandro Darío ‘Papu’ Gómez es uno de los fichajes de este invierno en Europa. El argentino, tras ser presentado gráficamente, concedió sus primeras palabras a los medios oficiales del Sevilla: «Fue todo un poco sorpresivo. Para mí es una nueva aventura venir aquí, a un grandísimo club como el Sevilla. Es cambiar de vida completamente en otro país, pero estoy muy contento y entusiasmado».

«Seguramente venir a otra liga va a ser todo un desafío para mí. He de empezar a conocer cómo se juega aquí, aunque soy y fui siempre un admirador de este fútbol. Va a ser una aventura muy linda y lo que quiero es conseguir cosas importantes con el Sevilla y tratar de mejorar todo lo que ha conseguido este club», añadía.

El argentino se ofrece para jugar en cuanto Julen Lopetegui quiera y donde le coloque el técnico vasco: «Seguramente me falta ritmo de partido, lo que te dan los 90 minutos, pero me estuve entrenando con el segundo equipo del Atalanta y solo tengo que agarrar ese ritmo. En los últimos años he jugado en todas las posiciones del centro del campo hacia delante. Lo que pretenda el míster estoy a disposición. He jugado en las bandas, mediocentro, mediapunta… Creo que lo puedo hacer bien».

Y no le asusta que le comparen con Éver Banega: «Es un halago que me comparen con Ever. Yo lo admiro muchísimo y lo conozco desde hace muchos años. Compartimos un Mundial sub-20 y para mí es un fenómeno. Tal vez somos diferentes como jugadores, pero esa responsabilidad, ese liderazgo… creo que lo tuve en todos los clubes y me encanta agarrar la pelota y tratar de ser yo el que decida el pase o situaciones importantes. Para mí es una linda responsabilidad».

Tener 32 años, 33 a mediados de febrero, han sido la única pega que algunos han puesto a su fichaje. Papu no lo considera un problema: «Hoy la carrera del futbolista se alargó muchísimo. Si te cuidas y no tuviste graves lesiones, cualquier jugador que se lo proponga, se cuide y descanse puede jugar hasta los 38 o 39. Luego está la ambición de querer seguir jugando cada tres días en competiciones importantes. Eso obliga a un ritmo de vida determinado, conocer tu cuerpo y descansar. La cabeza hace todo y hoy en día hay muchos jugadores de mi edad y mayores que todavía hacen la diferencia».

Papu ya dijo algunos meses que quería jugar algún día en el Sevilla. Y se ha cumplido: «No sé si es el destino, pero coincidí con muchos chicos que han jugado aquí y otros que han vivido. Me han hablado muy bien del Sevilla como club y como ciudad. Me preguntaron en qué club de España me gustaría jugar y escuché tantas cosas buenas que me salió natural. Sigo al Sevilla en Instagram desde hace mucho para ver los resultados y las noticias. Me gusta y me ilusiona el entusiasmo de la gente. Es increíble que hoy, después de diez meses, esté aquí».

AS publicó este jueves que Diego Pablo Simeone, técnico del Atlético, ha pedido varias veces su fichaje. Papu lo reconoce. Ya coincidió con el Cholo en San Lorenzo de Almagro y luego en el Catania hace más de una década: «Antes de irme al Metalist de Ucrania (2013) me quería el Atlético del Cholo, el Inter… El Cholo en mi carrera fue importantísimo porque me pilla en una etapa tal vez de rebeldía. Yo tenía 20 años y quería hacer cosas que creía que estaban bien y no lo estaban. Desde su experiencia me ayudó mucho, sobre todo en lo futbolístico. Siempre me decía cómo tendría que jugar cuando llegara a Europa y lo discutíamos, pero al final me compraron en Italia para jugar de la forma en la que jugaba con él en San Lorenzo. Luego llega Simeone al Catania y me hace crecer aún más. Todo su cuerpo técnico son gente que admiro y que me hizo crecer».

El Sevilla tiene una importante vinculación con Argentina: «Este club tiene una historia muy linda con muchísimos argentinos que han pasado. Cada uno ha dejado su huella y ojalá me toque a mí poder contribuir un poco en esta historia y dejar mi marca aquí también. Maradona jugó aquí y para los argentinos es un orgullo poder vestir una camiseta que también vistió Diego».

El mediocampista comparó al Atalanta y a su nuevo club: «Obviamente el Sevilla hace años que viene entrando en Champions muy seguido y ha ganado muchos títulos europeos. Tiene esta historia en los últimos años, pero está ese paralelismo de equipo quizás no denominado ‘grande’ que quiere estar peleando en los primeros puestos. El Sevilla lo hizo muy bien en los últimos tiempos».

Papu tuvo ofertas exóticas y muy jugosas económicamente, pero no hizo caso: «Sinceramente nunca me interesó la parte económica. He tenido propuestas para dejar Atalanta por equipos árabes, pero siempre intenté buscar la parte futbolística que me hacía feliz. Para lo demás hay tiempo y creo que estoy en un muy buen momento, en una etapa de madurez en mi carrera y en mi vida y quería seguir jugando a un nivel competitivo, estando en la selección nacional y poder competir en una liga importante como la española y un club importante como éste. Cuando se dio la oportunidad de venir aquí, no lo pensé»

Por supuesto, fue cuestionado por el ya famoso Papu Dance: «Lo hice con unos youtubers de Italia para ayudar a una academia de chicos discapacitados. Al principio fue por probar, pero terminó siendo algo grandioso que explotó y apareció en todo el Mundo. Ganamos un disco de oro y uno de platino. Nunca pensamos que fuera a tomar esa dimensión, pero estoy muy contento. Eso sí, por momentos ya me cansaba, porque en los cumpleaños de los amigos de mis hijos sonaba eso en lugar de canciones infantiles y todos me pedían que la bailara».

Su físico tuvo influencia en sus referentes futbolísticos de siempre: «Siempre digo que quería imitar a Pablo Aimar porque era un referente en mi posición y cuando él jugaba en River yo tenía 12 años. Al ser bajito intentaba imitarlo a él, a D’Alessandro, Saviola, Ariel Ortega… todos esos enganches».

La fiesta del Cardassar

EI Atlético se llevó el mayor disgusto de la temporada pasada en la Copa del Rey. El equipo rojiblanco cayó eliminado en su debut a manos de la Cultural Leonesa en un partido para olvidar y que dejó marcados a varios jugadores del conjunto de Simeone. Los rojiblancos empezaron ganando, pero se dejaron llevar y dijeron adiós a esta competición a las primeras de cambio.

La Copa es un torneo que gusta mucho en el club madrileño. El Atlético se llevó sus dos primeros títulos coperos derrotando al Real Madrid campeón de Europa en su estadio. Nadie podrá olvidar el gol de Futre también en Chamartín o a Koke plantando la bandera del Atlético en el mismo recinto un inolvidable 17 de mayo de 2013. Gusta mucho la Copa y para que lleguen esos históricos momentos hay que jugar encuentros como el de hoy ante el Cardassar, un modesto de Tercera División de Baleares.

Para el Atlético el encuentro es como se dice vulgarmente un marrónPara el Cardassar es todo lo contrario, una fiesta, un día único en la historia de la entidad y ojalá que la visita del Atlético sirva para poner un punto de alegría ante pasadas desdichas. Durante dos horas los jugadores del equipo de Sant Llorenç verán cumplido el sueño que algún día a lo mejor tuvieron de enfrentarse a uno de los grandes. Es lo bonito del fútbol y particularmente de la Copa.

Cierto es que en principio Simeone dará minutos a los que habitualmente juegan menos. Es el momento de ver en acción a alguno de los futbolistas que pueden aparecer a lo largo de la temporada. Puede debutar Gbric, el portero croata llamado a ser el sustituto de Oblak. La Copa tiene que ser su torneo. También debería entrar en escena Vrsaljko, a quien le torturan las lesiones. Trippier tendrá, por fin, un merecido descanso. Veremos si tiene unos minutos Saponjic o si el Cholo pone a alguno de los jugadores del filial junto a futbolistas que tienen que ir a más, como los Lodi, Lemar, Torreira o Kondogbia.

El Atlético viaja el mismo día y lo hace con el objetivo de evitar sorpresas. La Copa puede ser una tabla de salvación si la temporada se tuerce. Por cierto, no le vendría mal a alguno de los protestones del equipo rojiblanco viajar y entender que nadie es intocable en este equipo. Sólo hay uno que manda.