Remontada y redención

Hay fantasmas que persiguen en fútbol. Que ululan al oído en noches como ésta. San Siro, el Atleti. Suárez ante el punto de penalti, la portería de la curva nord, minuto 97. Golpeó con el interior, por el centro, como un puñetazo a la red y el corazón de los fantasmas, suyos y ajenosUna hora y media antes, nadie hubiera imaginado este final.

Había saltado el Milan en medio del aire ensordecedor, el grito rossonero de vuelta siete años después, el AC Milan is back que rugía en la punta de las botas italianas. El partido acababa de empezar y ya percutían con fiereza sobre la hierba, verticalísimos. El Atleti trataba de atemperar, bajar pulsaciones, pero era incapaz. Nervioso, errático, sin enlazar cuatro pases seguidos.

El Milan hace tiempo que aireó su vestuario y sopló las arrugas: lo que ha emergido son balas. Con dos viejos conocidos deshaciendo como un castillo de naipes el plan del Cholo, el 4-4-2: Brahim y Theo. Uno al mando, incontenible. El otro, un cuchillo que a su paso, sólo dejaba sangre, rojiblancos sesgados. Pero es que corrían estos sin energía, como si se les hubiera olvidado que es ese equipo donde el corazón va por delante de las piernas. Superados en cada lance, disputa, pelota. Empequeñecidos ante un Milan que abría sus fauces en cada jugada. Oblak escapó al primer bocado, un mano a mano ante Rebic que desbarató con la pierna, pero no al segundo, un minuto después. Brahim, otra vez Brahim, Brahim en todo, recibió la pelota, la pisó y buscó a Leão, solo. Incomprensible, Koke se desentendió de la marca. Incomprensible, sus compañeros, en vez de cerrar sólo miraron. Leão aprovechó la alfombra roja para marcar a placer.

Pudo cambiar el partido en el 28’, después de que Kessié, con amarilla, llegara tarde a un balón y pisara a Llorente. Roja. Pudo pero no. Reconstruyó Pioli de inmediato. Fuera Rebic, también amonestado, dentro Tonali, Leão en punta. Siguió todo igual. Como si el equipo con un hombre más fuera el Milan. El Atleti sin ser el Atleti. Sólo Llorente parecía saber donde estaba. San Siro, la Champions. Pero nadie acompañaba su ambición. Carrasco horrible, Felipe lo mismo, cojo Trippier. Simeone le cambiaría por João después de Leão controlara un balón de 60 metros y lo estampara en la madera sobre Oblak con una chilena. No valía, por fuera de juego, pero era la foto de la primera parte. El Milan como El Coloso de Goya.

Y, entonces, Griezmann

La segunda parte comenzó como terminó la primera. Con Suárez buscando el empate. Antes del reposo, de volea. Después, de cabeza, cuando el partido, ya sí, había cambiado para siempre. Lo abordó el Atleti dibujado 4-3-3 y, como tantas veces ya, dos hombres en la banda para entrar: Lodi y De Paul, que se sumaban a un João fichado para brillar en partidos como éste, de los que cambian los futbolistas elegidos. Futbolistas como Griezmann. Que puede estar mal, que puede no encajar todavía, pero es Grizi, y saltó en San Siro filtrando un balón al área hasta entonces no visto. Fueron muchas noches con el crujido de su travesaño en la cabeza. Aquel penalti, aquella final, esta necesidad de redención. Porque se fue, sí, pero volvió. Y es un chico que representa el Atleti, de los que juegan al fútbol como les dicta el corazón.

Resistía el Milan, corroído por el ácido láctico. El Atleti volcado pero incapaz de entrar en su área. Buscó Simeone la última llave en su armario, en el 64’: Lemar, de vuelta. Su bota alumbró para sacar a Griezmann del laberinto. Metió de cabeza una pelota en el área para que Grizi la empalara de volea y le arrancara con el gol la sábana a los fantasmas. Los de San Siro, los propios.

Los minutos finales se llenaron de picotazos. Casi de Correa, casi de Lemar, de João. Entonces, en el 93’ Kalulu alzó el brazo ante un balón de Lemar en el área. Y Suárez marcaba el 1-2 en esa portería maldita, la de Juanfran. Tenía que ser de penalti.

El Madrid, del rosa al colorado

Entre que el Madrid se cree lo que aún no es, que el Sheriff trajo un portero galáctico y que Ancelotti se echó al monte antes de tiempo, al equipo blanco se le fue un partido que creyó tener en el bolsillo desde el día del sorteo. La cosa comenzó en un sesteo, continuó con un asedio repleto de oportunidades perdidas (31 disparos) y acabó con un resultado bochornoso. Sólo Vinicius supo entender cómo se resuelven pleitos como este, pero no bastó. Así entró el Madrid en la historia del Sheriff y el partido, en la historia negra del Madrid en su competición de cabecera.

Ancelotti ha dirigido a ocho equipos en la Champions, más que nadie en la historia. Es decir, lo ha visto todo. Y sus ojos desconfiados le dijeron que cualquiera que se cuele en la fase de grupos de este circo tiene uñas y dientes, incluido este Sheriff multinacional y novato, capricho menor de un oligarca y construido con un dinero que no sale de la industria, aunque no sea lo mismo montar un equipo ganador desde una república fantasma que desde un emirato bañado por el petróleo.

Así que el italiano, sospechando que el partido iba a tener miga, sólo se guardó a Modric de los verdaderamente imprescindibles. Eso sí, pasó el corrector a su alineación del sábado. La labor artesanal para cuadrar a intocables y emergentes en el mismo once acabó por mandar, ante el Villarreal, a Valverde al lateral derecho y a Nacho al izquierdo. El resultado de la maniobra fue que se perdieron dos bandas por el camino.

Un mal comienzo

Ante el Sheriff le dio una salida más lógica al equipo con Nacho y Miguel Gutiérrez en sus papeles naturales. Y además tiró de Hazard. Jugadores en rehabilitación física y moral como él agradecen partidos presuntamente a favor de obra. Este lo era. Pero del belga se espera un partido que le sirva de justificante a tanta paciencia. Jugó por detrás de Benzema y por delante de Casemiro y Camavinga, con Valverde inclinado a la derecha. Un ecosistema ideal para ayudarle a encontrar la salida del laberinto y anduvo más despierto y emprendedor de lo habitual.

Pero aquel viento a favor que se suponía se volvió inesperadamente de cara. Un Madrid asimétrico, muy volcado a la izquierda, balonmanizó sin ideas de salida ante un equipo disciplinadísimo atrás y con capacidad de respuesta en la contra. En una de ellas desvisitió al cuadro blanco. Cristiano profundizó por la izquierda y su centro fue cabeceado por Yakhshiboev de modo imparable. Poco después el uzbeko rozó el segundo, en disparo cruzado que Courtois sólo pudo seguir con la vista.

Hasta entonces el Madrid, al que el Villarreal bajó el hinchazón de optimismo, anduvo pensando que aquello se resolvería solo, a paso de procesión, sin gasto de energía. Al fin y al cabo enfrente había un don nadie. Pero partidos de baño y masaje ya no existen. Sólo Camavinga le dio cierta marcha al equipo, que tardó casi 20 minutos en disparar a puerta. Quizá convenga recordarle al Madrid que ante equipos de la clase media alta de la Liga sus triunfos, cuando llegan, se miden en milímetros. O sea, que no le sobra tanto.

Después del insólito 0-1 sí imperó el ranking UEFA, la abismal diferencia entre el multicampeón y el último en llegar. Y empezó el bombardeo. Miguel Gutiérrez, Vinicius, Hazard dos veces, Nacho, Benzema, Casemiro… Una embestida en toda regla que convirtió a Athanasiadis en superhéroe. El Sheriff llegó al descanso con respiración asistida.

El asedio se intensificó tras el descanso desde un lugar que se ha vuelto habitual: Vinicius. Evidentemente la solución estaba por fuera visto el tapón que el Sheriff había montado por dentro, con sus dos mediocentros de primera barrera y los centrales de segunda.

El terremoto de Ancelotti

En cualquier caso, ante el temor de un sonrojo histórico, el Madrid comenzó a jugar con la prisa del desesperado demasiado pronto. La lluvia de centros moría en aquel puré defensivo moldavo hasta que Vinicius encontró la solución a su modo. Dos entradas como un relámpago por la izquierda acabaron de igual modo, con derribo del alborotador brasileño. Costanza se libró del penalti; Addo, no, tras el paso del belga Visser por el VAR. Benzema transformó el penalti, pasó a Raúl y se convirtió en el cuarto goleador de todos los tiempos en la competición.

Entonces Ancelotti ordenó una carga insólita, un terremoto inexplicable con 25 minutos por delante: cuatro cambios, cuatro delanteros, Valverde de lateral derecho, Camavinga de lateral izquierdo y Modric y Kroos, que aún debe ponerse al día, al volante de ese alocado 4-2-4. Con la sacudida aún caliente a Bruno le anularon el 1-2 por un pie.

Fue el penúltimo aviso del Sheriff, a merced ya de lo que aguantara el heroico Athanasiadis, un portero con ocho manos y una cara providencial, la que casi le rompe Modric con un trallazo a quemarropa. Pero aún quedaba el último giro de guión, un trallazo espectacular de Thill que dejó al Madrid con el blanco en el marcador y el rojo en la cara. El pinchazo tiene remedio en la tabla, pero el equipo será carne de telediarios en medio mundo.

Paso en corto de Oviedo y Girona en el Carlos Tartiere

camiseta Real Oviedo baratas y Girona se quedaron a medias en su intento por escalar a la zona noble de la clasificación con un empate que parece no contentar del todo a ninguno de los dos. Los azules gozaron de ocasiones claras en la primera mitad pero se mostraron desacertados en la definición. En la segunda mitad, con el Girona mandando, Stuani tuvo la victoria en un remate en el área.

El Girona salió mandando y el Oviedo esperando a los espacios que se generaran en las pérdidas catalanas. Y estos aparecieron y en la primera mitad las ocasiones fueron azules. Obeng lanzó fuera una oportunidad inmejorable a los 7 minutos, solo en el área, tras galopada y servicio de Cornud. Después, a los 14, Borja García la pifió en la salida y regaló un balón franco a Obeng, solo ante Juan Carlos, pero el meta tapó cualquier hueco.

Seguía llegando el Oviedo. A los 20, otra nítida. Borja centró raso y Calvo, de excursión en el área rival, golpeó al aire. Tras un cabezazo malicioso de Viti, la lista de opciones de los locales en la primera parte la completó Bastón con un derechazo que despejó Juan Carlos de forma estética.

Tras el paso por los vestuarios, el partido siguió menos agitado. El Girona siguió mandando pero al Oviedo le costó robarle en zonas de peligro. Intentó acelerar las cosas Míchel introduciendo a Stuani y Samu Saiz, y el uruguayo tuvo la más clara pero su remate a centro de Valery se fue desviado.

También quiso Ziganda cambiar las reglas y metió a Jirka y Pombo, debut de este último. Participativos los dos, a los azules sin embargo les faltó algo más de colmillo arriba. Obeng fue expulsado al final por una entrada sobre Calavera y el partido murió con una última para Samu Saiz, al que respondió Femenías con una gran intervención.

James Rodríguez es nuevo jugador del Al-Rayyan de Qatar

Después de 3 días de haberse conocido su viaje repentino a Qatar, este miércoles 22 de septiembre se oficializó el fichaje de James Rodríguez al Al-Rayyan de ese país, un equipo que es dirigido por el francés Laurent Blanc y que suma 8 ligas cataríes en su historia.

James llega al Al-Rayyan tras haber intentado irse a una de las principales ligas de Europa en el mes de agosto, algo que finalmente no sucedió y que lo obligó a quedarse unos días más en Everton, equipo en el que tenía contrato hasta junio de 2022 pero donde no entraba en los planes del técnico Rafael Benítez.

El colombiano firmó contrato por toda la temporada en Qatar y seguirá teniendo un sueldo millonario, un poco más de un millón de dólares mensuales, según informó la prensa inglesa. El alto salario del jugador fue uno de los factores que impidió su marcha a un equipo europeo de primer nivel.

Además de mantener su sueldo de estrella, otro de los motivos que habría llevado a James a aceptar su marcha a Medio Oriente es recuperar la continuidad para ser tenido en cuenta en Selección Colombia, donde no está desde hace casi un año. Quizás allí pueda dejar atrás las lesiones y tener minutos para estar en las Eliminatorias Sudamericanas.

El Al-Rayyan no ha podido ganar en esta campaña 2021/22, suma dos empates y una derrota en el inicio de la liga local. Es décimo en la tabla de posiciones. James estaría listo para disputar sus primeros minutos el próximo lunes 27 de septiembre frente al Al-Khor en condición de local.

Griezmann no levanta cabeza

Simeone hizo referencia a Griezmann en la rueda de prensa posterior al encuentro ante el Getafe. El entrenador del Atlético elogió al francés y se mostró muy optimista con respecto al futuro del delantero: «Contamos con la suerte de tenerle y seguro que rendirá como esperamos». También dejó claro que «está en el proceso de adaptarse a este nuevo Atlético que no es el Atlético en el que estuvo». Y el Cholo, sin decirlo, pareció pedir algo de tiempo para esa nueva aclimatación del punta. Griezmann, de momento, se asemeja al que ha jugado en el Barcelona y no levanta cabeza en el Atlético. Con él en el campo el equipo madrileño no ha marcado ni un gol. Contra el Oporto y el Athletic el conjunto de Simeone se quedó a cero. Y ante Espanyol y Getafe los goles llegaron cuando el francés ya no estaba en el terreno de juego.

Griezmann ha sido titular en los tres partidos ligueros desde que llegó al equipo rojiblanco. Simeone mostró fe ciega en él, aunque no completó ninguno de los tres. Jugó 59 minutos ante el Espanyol, 55 ante el Athletic y 67 contra el Getafe. En Champions, frente al Oporto, fue suplente y entró en el lugar de João Félix. El francés no ha tenido peso específico en el equipo y hasta ahora no ha sido determinante en ninguno de los tres encuentros. Incluso ya han llegado críticas hacia el francés, como en ‘Foot Mercato’.

Ante el Getafe  fue de menos a más y antes de ser cambiado tuvo dos disparos a portería que pudieron ser gol. Un remate se fue muy alto y el segundo estuvo a punto de suponer su primer gol en esta segunda etapa de rojiblanco. Con superioridad numérica, y ya con Cunha en el campo por Griezmann, y con el Atlético lanzado al ataque, el equipo sí se mostró mucho más ambicioso en el ataque.

Griezmann empezó ante el Getafe como segundo delantero, cerca de Luis Suárez, aunque con total libertad de movimientos. Entró por la banda izquierda. Simeone sacó también a Correa y Carrasco. El argentino jugó como medio por la derecha y Carrasco como interior zurdo. La diferencia entre el Atlético de ahora y el de su anterior etapa parece evidente.

Ahora es un equipo más combinativo, que le gusta jugar cerca del área rival. Un Atlético con muchos jugadores de calidad cerca de la portería contraria, con muchas opciones ofensivas. Entonces era un Atlético más contragolpeador. Un conjunto madrileño con Griezmann como lanzador para futbolistas rápidos como Fernando Torres o Gameiro. Un equipo con menos posesión, más vertical y que jugaba muy alejado de la portería contraria. Ahora está Suárez como delantero centro, un jugador más de área, menos explosivo y al que busca el Atlético en los últimos metros. Griezmann no aparece, aunque se le espera. Le espera Simeone, sus compañeros y la afición rojiblanca.

La segunda vida de Falcao

Radamel Falcao ha vuelto. Es una realidad. Su fichaje por el camiseta Rayo Vallecano baratas suscitó tanta euforia como dudas: ¿Pero está para jugar? ¿No lleva varios años de lesión en lesión? Ambas preguntas son afirmativas. El Tigre, desde su salida del Atleti, ha atravesado 18 lesiones diferentes que le han hecho perderse 110 partidos oficiales. La enfermería le empujó fuera del escenario, pero el Rayo le ha regalado un cenital para él solo.

Aún no ha sido titular con la Franja y, sin embargo, ya es el máximo goleador del equipo (junto a Trejo y Álvaro García, ambos con dos goles). El Tigre salió en el 71′ contra el Getafe y al quinto balón que tocó, sacó la zarpa derecha. Situación similar en San Mamés. «Aquí la quiero», le dijo a Bebé en la última del partido. Y metió la cabeza para poner el 1-2 y silenciar la Catedral. Dos suplencias, dos goles. Sale a zarpazo cada 17 minutos con el Rayo.

En Vallecas ha encontrado una familia… Y una segunda vida. Es adorado por la afición (más de 2.500 aficionados hicieron cola durante horas para ver su presentación) y ha encajado en el equipo como anillo al dedo. «Ha venido con actitud de integrarse», dijo Iraola. Dicho y hecho. Ya es uno más. El último día de mercado eligió el Rayo por delante de otras ofertas, y dos motivos le llevaron a ello: uno, Madrid, ciudad idónea para serenar la vida de su familia tras varios años de aventuras; y dos, Qatar 2022, Mundial al que quiere ir cómo sea. Con el Rayo vio una oportunidad para ser feliz y poder volver a rugir. Ya hace ambas.

Parte médico: 18 lesiones en ocho años

Como jugador del Atleti no tuvo ni una sola lesión, cero. Pero fue abandonar el Calderón y empezaron las curvas. En total llegó a atravesar 18 diferentes, que le hicieron perderse 110 partidos oficiales entre Mónaco, United, Chelsea y Galatasaray. Una rutina de enfermerías que le hizo perder ritmo y confianza.

En el Principado, entre las dos etapas que pasó allí (salió cedido a United y Chelsea para luego volver) sus números fueron notables: 83 goles en 140 partidos (a diana cada 125′). Y sus lesiones, intermitentes: pasó diez veces por la enfermería con todo tipo de molestias, la más grave, la rotura del ligamento cruzado. Se perdió 44 combates.

Ese ligamento es lo que más lata le ha dado. Se lo rompió por primera vez en enero de 2006, luciendo la Franja de River Plate. Y aunque durante años le dio tregua, fue algo temporal. La molestia acabó volviendo, hasta el punto que, durante un tiempo, tuvo que aprender a convivir con cierto dolor.

Pero los verdaderos problemas empezaron cuando se acercó al aeropuerto de Mónaco. Firmó por el United en calidad de cedido y sólo marcó cuatro goles en 29 partidos; firmó por el Chelsea, también a préstamo, y sólo jugó 12 partidos… Marcando un gol. En Londres, una lesión inguinal le dejó 150 días en el dique seco. Y cuando se recuperó, dejó de contar para Hiddink. Llovía sobre mojado.

La guinda al amargo pastel llegó con su salida al Galatasaray. Llevaba sólo un mes en Turquía cuando se lesionó del tendón de Aquiles: dos meses fuera. Poco después vinieron molestias en el muslo y un desgarro en el fémur. Le resultaba imposible disfrutar del fútbol; coger ritmo. Marcó 20 goles con la camiseta del Galatasaray (en 43 partidos). Diagnóstico definitivo: 18 lesiones desde 2013. Y 110 partidos oficiales en el dique seco.

Vallecas, una segunda oportunidad

Su historia con el humilde barrio madrileño, de momento, roza lo idílico. El Tigre, consciente de que su fichaje levantó incógnitas, ha decidido acallarlas a base de zarpazos. No ha venido al Rayo a retirarse; tampoco a tomarse un año sabático para recuperarse al 100%. No, ha venido a ponerse el mono de trabajo y sudar. Quiere ser un ídolo en Vallecas, ya lo es. Quiere ir al Mundial de Qatar 2022, va por el buen camino. Ha empezado la segunda vida de Falcao.

Italia está de récord: 36 partidos sin conocer la derrota

La Azzurra sigue de dulce, y no hay nada que le haga sombra. El flamante campeón de Europa lleva sin conocer la derrota desde el 10 de septiembre de 2018Un total de 36 partidos invictos de la mano de Roberto Mancini, artífice de crear un bloque sólido y de garantías que ha brindado muchas alegrías a los aficionados italianos. Con este empate en Basilea, Italia pulveriza los registros de España y Brasil (35), y lo que aún puede sumar en los próximos envites.

Italia empezó el encuentro con un riguroso control de la posesión y con dificultades para enlazar jugadas con los de arribaBerardi sustituyó a Chiesa, y este tuvo la oportunidad de adelantar a los suyos tras un contragolpe en la salida de un córner. La conexión que se forjó en Sassuolo entre Berardi y Locatelli parece seguir activa, y el mediocentro filtró un balón con mucha magia, que dejaba a Berardi libre de marca, pero Sommer, una vez más, se hizo grande y se convirtió en el héroe local con una gran intervenciónEl mediocentro de la Juventus fue uno de los más destacados de la primera mitad, ya que fue un nexo de unión con las referencias ofensivas.

Los hombres de Mancini cada vez se sentían más cómodos en el terreno de juego. Di Lorenzo filtró un balón raso con mucho veneno al borde del área con dirección a Inmobile, pero Sommer estuvo providencial despejando el cuero. El peligro italiano se avivaba cada vez más, y de las botas de Insigne salió el que pudo ser el gol de la jornada, pero por unos centímetros ese balón no entró por la escuadra. Una vez más, el del Nápoles gozó de otra ocasión tras un lanzamiento de falta, pero el portero suizo repelió el balón lejos de su puerta.

La euforia italiana se desató en el inicio de la segunda mitad gracias a un penalti que Ricardo Rodríguez se guisó tras un grave error en el despeje, y seguidamente intentó enmiendar su fallo con una entrada a destiempo a Berardi dentro del área. Sommer se hizo grande, como ya pudo comprobar Sergio Ramos con la Selección, y detuvo el penalti de uno de los jugadores más consolidados desde los once metros, Jorginho.

Chiesa y Zaniolo, que volvía tras su larga lesión, eran los elegidos por Mancini para darle más dinamismo al ataque de los italianos. Locatelli, otra vez capital para los italianos, esta vez con un pase de muchos quilates a Insigne, pero Sommer, una vez más, se ganó el calor del público con una sensacional parada. Los de Mancini empezaron a tener prisas y solo dependían de alguna opción con espacios a la espalda de los zagueros, pero Yakin, entrenador suizo, poblaba la línea defensiva con más jugadores.

El empate deja a la Azzurra, líder con 11 puntos del Grupo C, mientras que Suiza se coloca segunda de grupo, con siete puntos en tres partidos. Italia puede seguir estirando el récord en su próximo encuentro ante Lituania.

Flick devuelve la ilusión a Alemania y apabulla a la Armenia de Caparrós

Tardó dos partidos Hansi Flick para dar su sello a una Mannschaft que lo único que venía generando en su afición era desilusión. Tres días después del poco vistoso 2-0 ante Liechtenstein en el que fue el debut del ex del Bayern en el banquillo alemán, su combinado arrasó a la Armenia de Joaquín Caparrós y le endosó un durísimo set (6-0) que le sirve para asaltar el liderato del Grupo J de la clasificación mundialista. Y, lo más importante, para devolver aquella ilusión a los hinchas de la tetracampeona del mundo que habían perdido hace mucho.

La resistencia armenia duró un minuto. Un disparo lejano de Mkhitaryan se marchó alto, lo demás fue un monólogo alemán. A los seis minutos de partido, Goretzka filtró un pase a Gnabry y el del Bayern no perdonó, abriendo la lata con un misil que casi rompe la red. Tenía ganas la Mannschaft. Y siguió a lo suyo. Juego directo, al primer toque y siempre buscando portería. En fin, estilo Flick. Otro derechazo del imperial Gnabry, la zurda de Reus y uno más de Werner terminaron sentenciando el choque ante la 88 del ránking FIFA antes de pasar por vestuarios.

El asedió no cesó en los segundos 45 minutos, con una Mannschaft desatada que buscaba redimirse de golpe de todas las decepciones vividas a lo largo de los últimos tiempos. Y disfrutó haciéndolo. Por ejemplo el joven Hofmann, que se estrenó como goleador a nivel internacional con un latigazo desde la frontal del área. No había tregua para los de Caparrós, que no fueron capaces de liberarse del asfixiante dominio alemán y terminaron marchándose a casa con un set en la maleta, obra del joven Adeyemi. Alemania mira con una sonrisa al futuro.

Lukaku y Hazard compran el billete a Qatar

Bélgica venció a una decepcionante República Checa y deja sentenciado su pase al próximo Mundial de Qatar. Los goles de Lukaku, Hazard y Saelemaekers derribaron el plan checo, que se complica la clasificación tras la victoria de Gales.

El partido quedó condicionado en el primer cuarto de hora. A los diez minutos ya ganaban los locales con un gol del centenario Lukaku, que batió en un mano a mano a Vaclik. El exportero del Sevilla fue sustituido poco después por una acción desafortunada con el delantero del Chelsea. Bélgica continuó dominando el encuentro sin complicaciones hasta que al filo del descanso llegó el segundo tanto. Eden Hazard, que cuajó una buena actuación, culminó una gran jugada colectiva. Sin noticias de la República Checa hasta entonces.

Tras la reanudación, los checos regresaron con nuevos bríos y se instalaron cerca del área de Courtois, que evitó el 2-1 con una gran parada. La selección de Roberto Martínez comenzó el segundo tiempo algo dormida, pero le duró poco el sopor. Mediado el segundo tiempo llegó la jugada del partido. Gran acción colectiva de los ‘diablos rojos’ con un doble taconazo de Hazard y Lukaku y gol de Saelemaekers. Bélgica había sentenciado en un pis-pás. Poco después pudo llegar el cuarto, pero el disparo del nueve belga se estrelló en el palo. La República Checa intentó maquillar el marcador hasta el final, pero el tanto del honor no llegó.

Con este triunfo, Bélgica es líder del grupo E con 13 puntos y se queda a un paso de confirmar su clasificación para el Mundial de Qatar. La República Checa, por su parte, se complica el segundo el puesto y la repesca.

El Atlético pierde a 11 jugadores en este parón de selecciones

Tres jornadas después de empezar, la Liga se detiene para un parón de selecciones. Y al Atleti se le va media plantilla para esta ronda de partidos internacionales. El cuerpo técnico aprovechará para trabajar con los que se quedan como si fuera un tramo extra de la pretemporada. Y se queda pendiente de los que se han marchado, para que regresen en perfectas condiciones. De Paul y Correa se han ido con camiseta Argentina 2021; Giménez, con Uruguay; y Cunha, con Brasil. Por Europa viajarán Oblak (Eslovenia), Savic (Montenegro), Trippier (Inglaterra), Lemar (Francia), Carrasco (Bélgica), Koke y Llorente (España). En total, Simeone pierde once piezas, mirando sus posiciones prácticamente un equipo titular.

La preocupación es grande en el club, como en el resto de Primera. Este parón tiene tres partidos de clasificación para el Mundial, por lo que algunos futbolistas vendrán con bastante carga de minutos. A eso hay que sumarle los viajes, especialmente en el caso de los sudamericanos. Giménez, Correa, De Paul y Cunha juegan su tercer partido (Uruguay-Ecuador, Argentina-Bolivia y Brasil-Perú) en la madrugada del jueves 9 al viernes 10. Y el domingo 12, el Atlético visita al Espanyol a las 14:00. El plan para ellos es que vuelen lo antes posible tras el último encuentro para que lleguen el viernes a Madrid y el sábado (día previsto en principio para el partido), a Barcelona.

Mientras, estas dos semanas se quedarán en Madrid Lecomte, Hermoso, Lodi, Felipe, Vrsaljko, Kondogbia, Saúl y Saponjic. Además, acelerarán su recuperación João Félix, Héctor Herrera y Luis Suárez, que sí estaba convocado por Uruguay, pero el edema en la rodilla que sufrió el domingo le ha sacado de la lista. El portugués apura para tener sus primeros minutos de la temporada en el RCDE Stadium y, si no llega el charrúa, podría ser incluso titular.

Es decir, durante estos primeros días será como cuando arrancó la pretemporada en julio. El técnico podrá realizar pocas pruebas de cara a los próximos encuentros. La cantera reforzará los entrenamientos, aunque teniendo en cuenta también que el B tiene partido el domingo contra el Parla. Una situación que no es nueva en el Atleti, que se adapta a las circunstancias y que se conforma con que sus 11 jugadores llegue sanos de vuelta.