El ‘fair play’ de Giuliano Simeone le vale una ovación en Vallecas

El Atlético B sigue con su escalada hacia el liderato del grupo 7 de Tercera RFEF. En esta jornada, los de Tevenet vencieron en casa del Rayo B (1-2), pero más allá del triunfo, la imagen del partido la dejó Giuliano Simeone. Un gesto de fair play que le propició una ovación del público de la Ciudad Deportiva, así como el agradecimiento y el aplauso del rival. El ariete prefirió ser deportivo que marcar un gol.

El encuentro marchaba en la segunda parte con 0-1 y, como recoge el portal Pasión por el Rayo, sucedió una jugada en la que tres atacantes del Atlético B se marchaban directos hacia la portería de los locales. Sin embargo, el hijo del Cholo se percató de que había quedado tendido en el suelo Gimeno, defensa del Rayo B, por un golpe en la cabeza. Entonces, Giuliano optó por zanjar la contra y echar el balón fuera para que el central fuera atendido.

Tras el partido, Ángel Dongil, técnico del Rayo B, agradeció el gesto en declaraciones aPxR: «Es un choque cabeza con cabeza y él está implicado. Tenían un tres contra uno para hacer gol y el chaval para y tira el balón fuera. Es un detalle que hay que elogiar y cuando pasa en Primera o en Segunda división sale en todos los medios. Esto habla mucho del Atlético y de Giuliano, que es hipercompetitivo, y que renuncie a hacer un gol porque sabía que había un rival que se había dado un golpe en la cabeza dice mucho de él».

Segundo, a dos partidos del líder

El gesto había sido correspondido con una ovación tanto desde la grada como desde los banquillos. Minutos después Héctor Peña, exjugador del Atleti, empató para el Rayo B y luego Carlos Martín, que ya había marcado el 0-1, logró el tanto del triunfo de los rojiblancos. El filial de Tevenet sigue segundo, a dos puntos del líder, el filial del Fuenlabrada.

Suárez evita disgusto mayor

Saltó la Real Sociedad al partido persiguiendo esa silla que a lo largo de la tarde le habían ido quitando. Primero Sevilla, después el Madrid, ahora el Atleti buscando lo mismo. Su trono. Una Real condicionada por las bajas y con experimento: Gorosabel lateral zurdo y Zaldua como extremo en dibujo 4-3-3. Cinco minutos le duró la idea a Imanol. Había salido el Atleti con presión y presencia. Sin ganas de ir remolque otro día más, otro partido. Pero fue modificar la pizarra Imanol, cambiar a los cinco minutos a defensa de cinco, y encontrarle costuras a los guantes de Oblak, con más fugas que Alcatraz este año. Noche negra.

Todo comenzó en João Félix, reluciente púa de ese tridente que Simeone sacaba por primera vez esta Liga. El portugués, Suárez y Griezmann. Intentó éste un regate en el centro y Guevara le robó el balón. En tres toques se fue la Real. De Guevara a Silva, de Silva a Merino, de Merino a Isak y de Isak a Sorloth. Verticalísima, rapidísima. Con pases que eran cuchillos y dejaron al noruego solo ante el portero. Salió Jan otra vez con gesto pálido, pétreo, de estatua. Sorloth le rebasó y marcó. Así, tan fácil. Tan extrañamente tan fácil.

Seis minutos habían pasado sólo y sobre el Atleti ya parpadeaba ese 0-1 en el electrónico. Pero el tridente del Cholo ni pinchaba ni cortaba. Era romo. No le daba al argentino ni una triste ocasión que llevarse a la boca. Incapaces sus púas de escapar a esa cárcel de centrales que había brotado de la pizarra de Imanol tras ese minuto cinco (Elustondo, Le Normand y Zubeldia). Tres centrales que Simeone sólo podía mirar con nostalgia: a él esta noche le había tocado jugar con dos, Felipe y Hermoso, en defensa de cuatro, Giménez reserva de inicio. Su centro del campo, el mismo que había brillado ante el Liverpool, De Paul-Koke-Lemar, se había apagado. Y desconectado de arriba. No encontraban caminos que llevaban a Suárez, João y GriziNo sabía ninguno de los hombres del Cholo, tampoco, cómo taponar la salida de balón txuri-urdin, y eso que la pelota partía desde el mismito pie de Remiro, en un recital incansable. Ni siquiera João, con la linterna encendida, era capaz de sacar a sus compañeros del laberinto.

El inicio de la segunda parte fue un calco. Todo lo anterior repetido. Una Real que parecía haberse duchado en aceite, tan escurridiza e inasible. E Isak de nuevo ahí, lanzando dentelladas a Oblak. En una dejó solo a Silva a sus pies y paró el portero como se le conoce, San Jan, guantes milagros. En la siguiente, regresó el Oblak humano, el de las fugas: incapaz de blocar esa falta que, desde la frontal, ni fuerte ni especialmente colocada, le lanzó Isak. «Viva Suecia», parecieron gritar los puños apretados de Imanol. 0-2.

Entonces, la luz. Porque el talento siempre encuentra un resquicio. Y al descanso el Atleti había dejado a un Lemar tocado en la ducha y salía con Carrasco. Y con el belga todo tiene una velocidad más. El equipo, el ritmo, las ocasiones. Hasta la linterna de João, ese futbolista por los que se pagan entradas al fútbol. De su bota brotó una rosca medida, templada, hacia Suárez. El uruguayo la cabeceó inspirando y expirando pólvora para enviarla allá donde no llegaría Remiro. 1-2. Media hora por delante y Correa ya en el campo.

Lo había volcado el portugués, tunelando en cada uno de sus pases, el botín convertido en pincel. El cambio de Griezmann casi coincidió con esa jugada, la del empate: sacrificaba el Cholo esa púa de su tridente cuando Merino pisaba el gemelo de Suárez en el aire, en el área. Munuera Montero no vio pero hubo llamada del VARbitro al oído. Era penalti. Suárez engañó a Remiro para estampar con violencia la pelota en su red. 2-2.

«La grandeza del hombre consiste en que carga con su destino», que escribió Milán Kundera. Y el destino del equipo del Cholo es que nunca se rinde. Había logrado ya el empate y sólo buscó la victoria en los 13 minutos restantes, más cinco de añadido. Con centros laterales y uys de Correa, sobre Remiro, pero sin ser capaz de arrebatarle ese empate a Imanol que le agarraba fuerte a su silla, a su trono en LaLiga.

Diogo Jota, un viejo conocido con ganas de demostrar su valía

El camisetas Liverpool baratas viajará a Madrid con un peligro en su delantera que conoce el método Simeone. Un Diogo Jota que tuvo un paso fugaz como rojiblanco, pero que se ha convertido en un atacante determinante para el Liverpool y un referente en la selección portuguesa, donde ha compartido minutos arriba junto a João Félix hasta hacerse un fijo en los onces de Fernando Santos con mucho más protagonismo que el ‘7’ rojiblanco.

El extremo aparentemente podrá participar en el partido de mañana tras superar unos problemas físicos que le llevaron a no tener minutos contra el Watford, pero quiere lucir sus mejores virtudes en el Wanda Metropolitano. A punto de cumplir 25 años, Diogo Jota dejó la sensación de que el Atlético había perdido un gran talento sin llegarle a dar la oportunidad de mostrar sus cualidades. Firmado en 2016 después de deslumbrar con el Paços Ferreira, mostrando una determinación tremenda de cara a puerta para su edad, Jota trató de presentar su fútbol a Simeone durante aquel verano, en el que llegó a participar en los partidos veraniegos y a marcar ante el Crotone.

Pero, al igual que un Santos Borré con el que fue presentado, Jota se marchó cedido al acabar la pretemporada en busca de ganar experiencia. Y el portugués hizo un gran papel en el Oporto, a préstamo junto a Óliver Torres y consiguiendo una gran versión bajo el mando de Nuno, que quedó prendado de sus cualidades. El técnico logró que el Wolverhampton apostase por su cesión una temporada después en el intento de volver a la Premier y los 18 goles de Diogo Jota llevaron al club inglés a pagar la opción de compra que por entonces dejaba un buen ingreso (algo más de 10 millones) en las cuentas del Atlético por un jugador que no había llegado a debutar.

Sin embargo, la operación no pudo ser más beneficiosa para los Wolves. Disfrutó de un fantástico Jota tres temporadas, la última con 16 goles en la máxima categoría, hasta que el Liverpool de Klopp se lanzó a por sus servicios por su desborde, llegada, juventud, potencial y voracidad de cara a puerta llegando desde segunda línea. Los reds pagaron 50 millones por sus servicios y a Jota no le pudo la presión en su primera temporada, con 13 goles y colándose con continuidad en la tripleta ofensiva del Liverpool restando muchas titularidades a Firmino.

Ahora, y con tres tantos en los primeros nueve partidos del curso, Diogo Jota quiere demostrar en el Wanda Metropolitano que estaba preparado para haber sido importante en el Atlético. Su estado físico determinará el protagonismo que pueda tener en el partido. Uno de varios fichajes que no llegaron a debutar en la era Simeone y probablemente el jugador de más talento que se escapó del radar del técnico argentino. Jota será todo un peligro para la zaga del Atlético, donde los Koke, Giménez, Savic (que no podrá jugar por sanción) u Oblak tendrán recuerdo de aquellos entrenamientos de 2016 donde el portugués era todo un chaval con ganas de comerse el mundo.

Otro puzle para el debut de Cunha

El camiseta Atletico Madrid barata ya ha hecho oficial el fichaje de Matheus Cunha y el delantero, de 22 años, llega con ganas de estrenar su nueva camiseta con el 19 a la espalda, herencia de Diego Costa y Dembélé. Sin embargo, aún deberá tener paciencia. Su condición de extracomunitario le obliga a esperar un efecto dominó de compañeros para que se le pueda inscribir y, por tanto, ver jugar.

El club rojiblanco tiene cubiertas las tres fichas de extracomunitario con Felipe, Lodi y Nehuén, que fue convocado contra el Elche, aunque no tuvo minutos. El argentino se encuentra en Italia para rematar su cesión al Udinese, pero esta salida no será suficiente para Cunha. Aún queda Arias. La normativa obliga al Atleti a medir los tiempos con el colombiano y el delantero recién llegado.

Arias se entrena con el Atleti, pero no tiene sitio en la plantilla entre otras razones por ser extracomunitario, aunque para poder cederlo el club tiene que inscribirlo antes en LaLiga. Es decir, la secuencia debe ser: registrar a Nehuén (hecho), cederlo (a punto), registrar a Arias, encontrarle también una salida a préstamo y, entonces sí, inscribir a Matheus Cunha. Si, por el contrario, el Atleti da de alta al delantero antes que a Arias, ya no podrá ceder al lateral porque no habría ficha para él, sólo traspasarlo o darle la baja.

Este puzle hace que Cunha tenga muy difícil poder ser convocado este domingo contra el Villarreal, aunque todo depende de cuánto se demoren las despedidas de Nehuén Pérez y de Arias, sobre todo esta última. El cuerpo técnico no tiene prisa con el delantero, que además se irá con Brasil en este parón, lo cual retrasará todo el plan previsto para él. Pero quizá Cunha esté a tiempo de un primer contacto con el Metropolitano ya como jugador del Atlético.

Cunha, prodigio en matemáticas que empezó en el fútbol sala

Antes que en el fútbol, donde destacó Matheus Cunha (João Pessoa, Paraíba, Brasil, 1999) fue en las notas. En matemáticas y física. Más le valía. Su padre, Carmelo, como recoge Luis Miguel Hinojal en un perfil sobre el fútbolista brasileño en El País, era blanco y profesor de química. No tiene detrás la típica historia de favelas y calle. Su familia es de clase media. Empezó en su ciudad, la capital del estado de Paraíba, conocida como ‘la ciudad donde el sol nace primero’, porque es la que se encuentra en el punto más oriental del continente americano, en el fútbol sala, en el club Cabo Branco, en el que su padre también jugó. Pronto destacó. De ahí, una llamada, del centro de entrenamiento Barao, en Recife, a 100 kilómetros de casaMateo, así le apodan, se fue allí, a vivir con su abuela.

«Matheus, un notable estudiante«, como cuenta El País, «estuvo allí tres años». En ese proyecto social y deportivo que formaba a niños integrando fútbol sala, fútbol 7 y 11. A los 14, otra llamada. Un empresario le vio, se prendó de su calidad y le propuso a sus padres otro traslado, ahora a 3.000 kilómetros al sur: Coritiba. Su madre, Luziana, de piel negra, le preguntó: «¿De verdad quieres ir?». «Recuerda aceptarte a ti mismo y ser fuerte. Por allí algunos van a decir que eres negro y te llamarán Paraíba. Y lo eres«, le dijo, cuenta Hinojal antes de precisar que Paraíba es «el término a manudo utilizado de forma despectiva y racista con el que muchos brasileños apodan a los ciudadanos negros de todo el nordeste». Y Cunha era fuerte, sí, y perseguía un sueño. Ese que le contaban los posters de Ronaldinho y Podolski en su habitación, ya sus ídolos.

Campeón olímpico en Tokio

Allí no sólo jugaba, también ayudaba en matemáticas y física a los alumnos del club con más dificultades en esas materias. En 2017, en Dallas, un ojeador del Sion le vio y su llamada le condujo a Europa. «A pesar de que era muy joven, cuando mi representante me comunicó que me querían, ni me lo pensé«, declaró el jugador. También destacaba en idiomas, se adaptó rápido. 10 goles, el Leipzig, uno de sus goles en la Bundesliga, al Leverkusen, fue el gol del año. En febrero de 2020, llegó al Hertha, por 18 millones. Nueve goles en 11 partidos, siete la temporada pasada. Ahora llega el salto definitivo, ese que hace junto a su mujer, Gabriela, abogada, y su hijo Levi, nacido en 2020. Cuando llegó al Sion, sus padres viajaron con él. En un momento, en su debut con el club suizo, Cunha se acercó a su madre, y le preguntó. «¿Qué tal?». «Está muy bien, pero estás fallando un poco. Deja de hacerlo», le espetó su madre, Luziana. Ahora, en el Atlético, tiene la oportunidad de mejorarlo, ese debut. «Es un sueño estar acá», dijo en sus redes sociales ayer, nada más hacerse oficial su fichaje. En perfecto español, por cierto. Y una inmensa sonrisa Profiden. Al cuello, ya una medalla. La del oro que Brasil logró en los Juegos de Tokio, frente a España, en la que Luziana ya pudo ver como su hijo marcaba el gol de la victoria.

Kondogbia se alista

Kondogbia fue la pasada temporada una apuesta de la dirección deportiva del Atlético tras la marcha en el último instante de Thomas al Arsenal. Simeone y Berta pusieron su confianza en el centrocampista, entonces en el Valencia. Y la pasada temporada fue complicada para él, puesto que llegó a un equipo nuevo en el que hubo una enorme competencia en el centro del campo. Koke fue fijo, Llorente jugó por banda derecha, Lemar también minutos y Saúl, sin estar bien, también jugó. Incluso en determinadas fases de la campaña Herrera dispuso de bastantes minutos. Kondogbia lo tuvo complicado para jugar.

Con 28 años, y con contrato hasta 2024, el centrocampista recordó frente al Celta al de sus mejores partidos con el Valencia. Jugó por delante de la defensa, en su labor de pivote defensivo, con Koke a la derecha, y Lemar a la izquierda. Y se hizo con el centro del campo del Atlético. Se hizo con el partido. Simeone le puso en el once por delante de De Paul, fichaje estrella del equipo rojiblanco hasta ahora. El Cholo había ensayado durante todo la semana con Kondogbia como titular, aunque mantuvo la duda hasta el final.

La pasada campaña disputó 25 encuentros de LaLiga y dos de Copa con el Atlético. Pero con sólo 1.211 minutos de juego. Es decir, una participación residual. Nunca tuvo el protagonismo con el que ha comenzado esta temporada. En este ejercicio fue de los pocos que pudo comenzar la pretemporada, aunque tuvo que parar al pasar el coronavirus. Pero una vez superado el Cholo le dio la responsabilidad de liderar al equipo desde el medio.

Simeone parece seguir decidido a jugar con la defensa de tres centrales y dos carrileros. Y por delante un jugador que actúe cerca de los centrales. En el ejercicio 2020-21 esa labor la hizo Koke, ahora un poco más desplazado a la derecha. Veremos lo que sucede en los próximos encuentros. Pero el Cholo ha ganado un jugador para la causaKondogbia se alista. No quiere dejar pasar la oportunidad de ser un futbolista importante que luchará de nuevo por el título liguero. Además de los tres puntos, el partido de Balaídos dejó buenas noticias para el Cholo. Y Kondogbia es una de ellas.

Los motivos de Simeone para el optimismo en las diez finales

El Atlético tiene diez finales por delante, el campeonato entra en la recta final y Simeone y su plantilla cuentan ahora con unos días para coger fuerzas de cara los encuentros que faltan. El primero de ellos será muy exigente, puesto que el líder se enfrentará al Sevilla. El Cholo tiene motivos para la esperanza, aunque el técnico rojiblanco sabe que su equipo tiene que mejorar bastante.

Oblak decide. El cancerbero del Atlético no había tenido una primera parte del campeonato brillante. Acostumbrado el equipo a que el esloveno fuera el mejor en muchos partidos del pasado ejercicio, Oblak hizo una primera vuelta aceptable. Pero en estas últimas jornadas ha vuelto a su nivel habitual. Y de cara a los diez encuentros que quedan, para el Cholo es vital tenerle en un gran estado de forma. Ante el Deportivo Alavés fue decisivo en el penalti. Es el jugador mejor valorado de LaLiga y tiene ganas de llevarse el título liguero. Busca hacer historia. Y mantener la puerta a cero es vital.

Notable Trippier. El lateral inglés estuvo durante muchos partidos sancionados, volvió ante el Real Madrid y el Atlético lo ha notado en los partidos que ha jugado. Ante el conjunto vitoriano dio la asistencia a Luis Suárez en el gol y poco después hizo otro centro que pudo ser el 2-0, en esta ocasión con remate de Marcos Llorente. Trippier es un jugador muy regular y Simeone respira tranquilo al tenerle de nuevo. El inglés, además, se entiende muy bien con el madrileño. La banda derecha del Atlético tiene que darle muchas alegrías al Cholo.

Lemar rinde. Koke lo ha jugado prácticamente todo y muestra señales de cansancio en algunos partidos. Ante el Deportivo Alavés fue Lemar el jugador que tuvo las ideas más claras, el que intentó desequilibrar una y otra vez a la defensa del conjunto vitoriano. En estos diez partidos será importante que mantenga ese buen nivel. Para el técnico argentino ahora mismo es uno de los imprescindibles en el equipo.

João Félix se atreve. El portugués no pudo jugar ante el Deportivo Alavés por sanción y estará en los diez últimos partidos. El equipo madrileño resultó eliminado ante el Chelsea, pero el portugués fue el mejor de su equipo y para el Atlético es una excelente noticia. El Cholo quiere un João Félix atrevido, que lo intente una y otra vez. El portugués tuvo un gran inicio de campaña y debe ayudar al equipo en estas diez finales. Pocos jugadores tienen en LaLiga la calidad del portugués.

Los goles de Suárez. El delantero uruguayo volvió a marcar. Lo hizo ante el Deportivo Alavés. En algunas fases del partido se le vio algo cansado, sin la chispa de otras veces pero fue determinante con su tanto. Suárez tiene experiencia y veteranía para afrontar la recta final del campeonato. Ha marcado 19 goles en el torneo liguero y sus tantos son oro para el equipo madrileño.

El banquillo. El Atlético tuvo muchos problemas a lo largo del campeonato con el tema de la pandemia. Simeone recurrió al filial para completar las convocatorias y ahora ya tiene a todos disponibles. Jugadores como Saúl, Dembélé, Herrera, Lodi… tiene que aportar mucho en estos encuentros. No son titulares, pero el Cholo sabe que necesitará tener a todos enchufados en lo que queda de campaña.

Imprescindible Carrasco

Yannick Carrasco regresó al equipo en el derbi contra el Real Madrid después de haberse perdido los tres partidos anteriores, contra Levante en el Wanda Metropolitano, Chelsea y Villarreal. Simeone había buscado una alternativa en la banda izquierda, con minutos para Lemar, Saúl y Lodi en la recámara, pero el belga es el que mejor se ha adaptado a los nuevos sistemas del Cholo.

Contra el Real Madrid jugó como interior, por delante de un Hermoso más perfilado en una defensa de cuatro. Sin embargo, Carrasco estuvo muy atento a las subidas de Lucas Vázquez, fue una ayuda constante y un peligro en ataque, convirtiéndose en un dolor de cabeza para el gallego. En el inicio de la segunda mitad Carrasco había tenido el segundo gol en un mano a mano con Courtois y dejó un buen pase atrás a Suárez, que también se estrelló su compatriota. Pero a los 64 minutos dejó su sitio a João Félix. El Cholo probablemente quiso cuidar su físico para evitar cualquier recaída, pero el equipo sintió notablemente su salida.

Sin Carrasco, el Atlético perdió mordiente, ida y vuelta y peligro por el carril. Al igual que Trippier en la derecha, la vuelta de Carrasco fue una gran noticia. Lleva toda la temporada a un nivel altísimo y es indiscutible tanto para jugar de carrilero como en una posición más avanzada. En el año 2020 el coronavirus y los problemas físicos le han frenado. Pero su capacidad de trabajo y despliegue acrecentado tras regresar de China, ha convertido a Carrasco en un jugador imprescindible para Simeone. El belga, que es uno de los cuatro jugadores del Atleti apercibidos de sanción junto a João Félix, Suárez y Felipe, aparentemente regresará al once contra el Athletic y volverá a ser una de las armas del equipo para hacer daño por los costados.

Valverde, doctorado en derbis

A Valverde le van los derbis. El uruguayo llega a tiempo para el partido del Wanda después de haber disputado el lunes sus primeros minutos en más de un mes. El charrúa jugó el último cuarto de hora contra la Real Sociedad una vez recuperado de una lesión muscular que le tuvo cinco semanas lejos de los terrenos de juego. Un regreso con el que coger rodaje para un tramo decisivo de la temporada en el que tendrá que dar oxígeno al tridente indisoluble que forman Casemiro, Modric y Kroos en el centro del campo.

Tener al Atlético enfrente saca lo mejor de Valverde. Fede fue la gran sorpresa de Zidane en el once la pasada temporada en el Wanda. Le fogueó cuatro días antes para Osasuna. Con Modric saliendo de lesión, pareció una decisión para reservar a James de cara al derbi. Resultó ser una declaración de intenciones. El internacional celeste pasó con nota el examen contra los rojillos. «Hay que destacar a Valverde, que ha hecho un partido brutal», dijo Zidane, motu proprio, tras el partido. El técnico francés dio una pista, pero nadie la captó. Cuajó un partido sobresaliente. «Antes del derbi con el Atlético, sabía que estaba en el once y estaba muy nervioso y vino Casemiro y me dijo: ‘¿Estás nervioso?’. Y le dije: ‘No, que va’. Pero me vio la mano y estaba temblando», confesó semanas después en una entrevista en Real Madrid TV.

Su figura fue creciendo a base de grandes actuaciones, hasta el punto de discutir el puesto a un Modric que no terminaba de arrancar, y los resultados acompañaban al Madrid al compás de la presencia de Valverde. El derbi de la final de la Supercopa le doctoró. Quedaban cinco minutos y medio para el final cuando hizo una entrada a Morata para evitar que el delantero se plantara solo ante Courtois. Una falta canchera para una roja contradictoria. Dejaba a su equipo con diez, pero evitaba que el Atlético se quedara con la Supercopa en esa jugada. Los elogios esta vez vinieron del rival. «Fue la jugada más importante del partido de Valverde. Le dije que yo hubiera hecho lo mismo en su lugar», comentó Simeone. Pese a la expulsión, o quizás también por ella, se llevó el premio al MVP de la final.

El reseteo tras el confinamiento supuso un apagón, aunque fue varias veces titular en ese tramo final del campeonato camino de la Liga 34. Esta temporada le están lastrando las lesiones y el gran momento de forma y juego de Kroos y Modric. Ha pasado dos veces por la concurrida enfermería madridista. Estuvo un mes de baja en pleno otoño por una fisura en la espina tibial y consiguió llegar a tiempo para reaparecer con dos minutos en el derbi del Di Stéfano. Luego, tras el partido de Copa (20 de enero) una lesión muscular en el aductor le ha tenido cinco semanas KO. Apenas ha participado en 21 de los 34 partidos de esta temporada, sólo 12 como titular. Suma 1.170 minutos, el 13º del equipo. Volvió este mismo lunes contra la Real con la vista puesta en el derbi. El partido donde Valverde mejor imparte su magisterio.

Marcos Llorente, el comodín de Simeone que siempre aporta

Simeone tiene en Marcos Llorente un chico para todo. Un futbolista que puede cumplir cualquier función sobre el campo, aunque ha demostrado que donde más cómodo se encuentra es partiendo desde el centro del campo con libertad para desplegarse en ataque.

El Cholo le sacó del pivote al ver sus grandes características para jugar más cerca de la portería rival, con velocidad, fuerza, definición, desmarque… Pero, si le ha convertido en un jugador total en ataque, también tira de él cuando las necesidades del equipo son otras. Con la baja de Trippier por sanción hasta finalizar febrero, el Atlético se ha quedado cojo en el carril derecho. Carrasco brilló en el puesto contra el Valencia, pero acto seguido contrajo el coronavirus y se ha mantenido los dos últimos partidos fuera. Además, el belga siempre ha destacado más por la izquierda. Y Vrsaljko no se ha reencontrado desde sus últimas intervenciones en la rodilla. 

Con un equipo plagado de bajas, Simeone ha optado por darle el carril derecho a Llorente en los dos últimos partidos. Ante el Cádiz hasta el descanso, donde la entrada de Vrsaljko le liberó de la faceta más defensiva y esquinada del campo y contra el Celta también los primeros 45 minutos, cuando tras en el descanso pasó directamente a jugar de lateral. Justo antes del pitido que concluyó la primera mitad dejó una fantástica asistencia para que Suárez empatase el partido, su sexto pase de gol del curso en Liga que le sitúa empatado con Correa como máximo asistente de la competición.

Como lateral se le vio incómodo, pero como siempre estuvo disciplinado y sin salirse del guion en ningún momento. En una zaga de cuatro tuvo que estar muy atento a la espalda de Savic, llegando para cortar varios centros laterales e incluso estando a punto de salvar el remate de Ferreyra que supuso el gol del Celta en el último minuto. Obviamente en ese puesto pierde muchísimo radio de acción, está fuera de sitio y rinde muy lejos de su mejor versión. Llorente es mucho más feliz en posiciones ofensivas y también suma mucho más para el Atlético. Pero es innegable su versatilidad, la capacidad para adaptarse a cualquier circunstancia y a vaciarse por el bien del equipo y por lo que pide su entrenador.