Allegri: «La vuelta será una final, sabemos a qué nos enfrentamos»

Estoy contento por cómo ha reaccionado el equipo en el partido, ante un rival que se encuentra en plena forma. Siento el gol que sufrimos, camisetas baratas com,porque al principio parecía que iba todo bien y luego corrimos riesgos. Parejo marcó un gol fantástico. Fue un partido complejo que lo afrontamos correctamente.

¿Qué partido espera en Turín?

Será una final. Está claro. Tenemos que tener paciencia y sabemos a qué equipo nos enfrentamos.

¿Por qué eligió cinco defensas, no es una forma de no atacar al Villarreal?

Vamos a intentar trabajar para mejorar esa situación.

El City jugará en cuartos de FA CUP con el Peterborough y el Liverpool con el Norwich

El chandal manchester city 20 21 y el Chelsea tendrán rivales de la Championship, segunda división, en los octavosde final de la Copa de Inglaterra, camisetas baratas.com mientras el Liverpool jugará ante el Norwich, de la Premier, según ha deparado el sorteo celebrado este domingo.

Nueve equipos de la Premier (Manchester City, Chelsea, Crystal Palace, Liverpool, Norwich, Southampton, West Ham, Tottenham y Everton) y seis de la Championship (Luton, Stoke, Peterborough, Middlesbrough, Nottingham Forest y Huddersfield) forman parte del cartel de la quinta ronda copera que se completó con la victoria del Boreham Wood, de quinta división ante el Bournemouth, de Championship.

El sorteo, realizado por el exdelantero del Manchester United e Inglaterra Andy Cole, campeón de la Copa en 1996 y 1999, deparó dos enfrentamientos entre equipos de la Premier: el Liverpool-Norwich y el Southampton-West Ham. Los partidos se disputarán durante la semana que comienza el lunes 28 de febrero.

Emparejamientos de octavos de final:

Luton Town – Chelsea

Crystal Palace – Stoke City

Peterborough United – Manchester City

Liverpool – Norwich

Southampton – West Ham

Middlesbrough – Tottenham

Nottingham Forest – Huddersfield town

Everton – Boreham Wood.

Piqué se rinde al Madrid

Gerard Piqué ha dado una entrevista en #Vamos en la previa de la Supercopa de España, que comienza este miércoles con el gran Clásico entre Real Madrid y Barcelona. camisetas baratas.com El central ha elogiado a su rival, que considera que está en un gran momento de forma. También a varios de sus jugadores, Vinicius y Benzema especialmente. No obstante, ha igualado las fuerzas en comparación a la jornada de Liga y cree que pueden hacer daño al rival por lo que lo conocen en los últimos años.

El Madrid: «Mantiene la base que les ha dado muchos éxitos en el pasado. En el centro del campo, Casemiro, Kroos y Modric se conocen muy muy bien y el rendimiento que han dado en los últimos años ha sido muy alto. Arriba tienen a Benzema y Vinicius, que están a un nivel superlativo tanto en goles como en juego. Atrás es un equipo que se repliega bien, que se siente cómodo sin la pelota y que lo basa todo en transiciones de Vinicius o a que los medios se asocien para que acabe recibiendo Benzema. Es la misma base de hace años, es un equipo que conocemos muy bien, sabemos que tiene mucho nivel, pero les podemos hacer daño».

El primer Clásico de la temporada: «Para mí fue injusto que se llevaran los tres puntos en el Camp Nou. Hubo una de Dest con 0-0, que hubiera cambiado el partido. Ellos en la primera que llegaron, hicieron gol. Anímicamente no estábamos como ahora, estábamos más tocados. Las fuerzas han cambiado con respecto a ese partido y esperamos aprovecharlo».

El momento del Barça: «En la situación en la que estamos cada victoria te refuerza mucho, Y si ganáramos el título, te da confianza para los próximos meses, te hace crecer como equipo».

Nueva Supercopa: «El formato actual es más complicado, le da más opciones a todo el mundo de poder ganarla, a partido único con semifinales, y más en el futbol actual, pues los participantes son de mucho nivel. Son dos partidos muy igualados y de trabajar mucho, normalmente al 50%».

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«Parece que están cansados de Simeone»

El Granada prolonga la mayor crisis de la ‘era Simeone’ al derrotar al Atlético, que pierde su cuarto partido consecutivo en Liga. El equipo rojiblanco mereció más, pero no le sale nada y adolece de unos tremendos problemas en la fase defensiva; no es un culpa de los defensas, falla la forma de defender de todo el equipo.

Es un problema estructural, con un sistema de tres centrales que no funciona y un equipo escasamente trabajado en las transiciones tanto defensivas como ofensivas. João Félix demostró que tiene que ser titular siempre con un golazo y le anularon otro legal. Simeone tiene mucho trabajo por delante, porque todos los jugadores están rindiendo por debajo de sus posibilidades y parece que están cansados de su entrenador

El gol anulado a João Félix

Este fue el momento: O Menino saltó, le ganó la posición a Luis Suárez y cabeceó a la red. Hubo un mínimo contacto con el brazo izquierdo, pero muy liviano. Pues para Hernández Hernández, suficiente para señalar falta. Habría sido el 1-2 justo antes del descanso.

El VAR, al interpretar que se trató de un gris, no entró. «En Sevilla me pasó a mí y no pitaron falta», dijo Koke a pie de campo. «Para mí es falta», señaló Machís segundos después. «Es un gol legal», opinó Iturralde en Carrusel.

El Atleti sigue derrota a derrota

Y con João Félix tampoco. Y eso que un minuto y 39 segundos tardó éste en dar un golpe en la hierba. Un minuto y 39 segundos tardó João en demostrarle a Simeone por qué debe ser titular. Más allá de las palabras, de los agentes, de los millones. El talento no necesita adornos, sólo confianza. Y al minuto y 39 segundos de volver a un once, en Granada, João se arrancaba la marca de encima, en el centro del campo, con un control orientado. Plic. Salió en estampida. Al llegar al área, superó a Maximiano con un disparo cruzado que se alojó en el fondo de la red. Inteligencia, velocidad y definición. P-u-r-o arte.

El golpe no tumbó al Granada, que reaccionó con balón y fluidez. En cuatro toques se presentaba ante Oblak cuando al Atleti comenzó a costarle un mundo. El gol de João había sido mero maquillaje, presos los del Cholo de sus errores habituales. Pasos atrás, un centro del campo que ni construye ni destruye, falta de velocidad y circulación, un océano entre líneas. Koke mal, De Paul peor, Lemar apagado. Creía dominar el duelo sólo por la ventaja en el marcador. Pero, historia de esta temporada es, el Granada sólo necesitó un disparo para igualarlo. Tan fácil. Uno sólo. Como tantos otros. Cierto es que fue una genialidad de Machís. Que quebró a De Paul en un cambio de ritmo y, tras una diagonal hacia dentro, se sacó de la bota un tiro seco y duro, a medio camino entre cohete y misil con un evidente final: la red de Oblak. Tan cierto como que de los guantes del portero ya no brota un milagro. Esos guantes que habían hecho una rutina de eso. Detener los cohetes, los misiles, los balones imposibles.

El Atleti, amenazado, volvió a jugar, como si sólo supiera hacerlo cuando se siente perseguido. Despertó Lemar, abrió el camino por su banda Carrasco. Trabajo para Maximiano, que sacó el guante para despejar un derechazo de João. Volvía a llegarle la pelota al portugués, llevaba todo el peligro del Atleti. Celebraba otro gol cuando el descanso asomaba, al cabecear a la red un balón peinado de Lemar. Pero, piiii, el silbato congelaba su celebración. Ese gol nunca subiría al marcador, anulado por falta de João a Luis Suárez en el salto. Lo que el sábado fue legal en Nervión, ayer en Granada ya no. El árbitro sólo decía: “Sigan, sigan”. Jefe nuevo, nuevas reglas. El VAR apenas interfiere. Aunque el salto fuera limpio, aunque João sólo hubiera apoyado, leve, la mano en la espalda del colombiano tras rematar. De nada sirvieron sus protestas. El Atleti se fue al descanso mirando el 1-1 y sintiendo cómo, en la sangre, le hervía la injusticia.

La segunda parte comenzó sin Arias, roto en una carrera con Carrasco, y un Atleti enrabietado. Y João MaravillãoPero al campeón la suerte esta temporada le da palos. La madera de Maximiano aún temblaba del disparo que en ella había estampado el portugués cuando Oblak volvía a golpear con rabia la hierba. Al poste de João le había seguido un mal control de Kondogbia, una contra nazarí y un gol de un Jorge Molina cojo. Primero anulado, después, tras pasar por el VAR, legal. Y pendiendo como una condena sobre el Cholo y su defensa entre alfileres y pies de barro. Con jugadores insostenibles, que son verbena, como Felipe, Hermoso.

Respondió el Cholo con un triple cambio. Suárez fuera, sin goles ni gestos. Buscaba el empate con Cunha y con Correa, encontrarle una grieta al frontón nazarí. Un Granada parapetado a los pies de Maximiano que siguió llevando peligro a la contra, con el Luis Suárez de Robert Moreno corriendo hacia a Oblak. Sacó el esloveno la manopla para, esta vez sí, hacer un milagro y evitar un tercero. Con contundencia, la palabra perdida.

Esa que al Atleti tanto le falta en su área y en la contraria, que le empuja al sumidero partidos que merece ganar. Pero le falta jerarquía, carácter, uno de esos gritos de Gabi que cuadraban balones. Cunha perdonó el empate después de que a Maximiano se le escapara un rechace. El Atleti murió estampado contra el frontón, sin ser capaz de rasguñarle siquiera. El décimo aniversario del Cholo en su banquillo llega hoy, esta noche, con el partido a partido convertido en un preocupante derrota a derrota. Cuarta ya. Seguida, inexplicable. Pesadilla antes y durante esta Navidad. A ver después.

Medio Madrid vale media Liga

Medio Madrid es mucho camisetas baratas com Madrid. Medio Madrid vale media Liga. Medio Madrid le sirve a este Benzema. Fue la del equipo de Ancelotti una de esas victorias de campeonato: en circunstancias adversas, en un altar mayor del fútbol, con la competencia casi rendida y desarmada. En siete minutos Benzema, que salió ovacionado, se inventó un gol y se encontró otro y el Madrid se volvió después responsablemente ahorrativo. Al Athletic le quedó la honradez de no sacar bandera blanca y de llevar al rival hasta el límite en un partido marcado, que no devaluado, por la sexta ola.

Valverde y Camavinga por Modric y Casemiro, que han salido en las mejores fotos del equipo en los últimos años. Física por química en el Madrid en un día difícil, porque hay pocos estadios más participativos que San Mamés y pocos equipos más aplicados en la presión alta que el Athletic, equipo de esfuerzos cortos. Para darle marcha al partido Marcelino cambió a cuatro de los que le ganaron al Betis en remontada que los hinchas vivieron como heroica. Y a la heroica se vio arrastrado desde el minuto 3, víctima de un gol que no existía, un toque de varita de Benzema que entró por preciso y por inesperado. Recibió en corto de Kroos cerca del vértice del área y tiró de intuición: metió una rosca de primeras al palo peor protegido por Aguirrezabala y ahí acabó todo. Cogió de sorpresa al público, al Athletic y a los otros diez madridistas sobre el campo.

El error de Unai Núñez

Eso es lo que distingue a Benzema, el delantero más multidisciplinar del momento. Porque de un tanto de mediapunta clásico saltó al de un cazagoles. Unai Núñez fue a meter el pie y metió la pata ya dentro del área del Athletic y habilitó al francés, que también se ha especializado en no dejar desperdicios en la zona. Aplicó un remate raso e imparable.

Fue una salida de purasangre la del Madrid en cuanto olió que aquello se jugaría a campo abierto. A diferencia de su juego en las últimas victorias, aquí no partió calculadora en mano. Tampoco el Athletic, un equipo cuyo orgullo no cabe en La Catedral, independientemente del momento, la plantilla, el entrenador y hasta la estación del año.

En la dinámica del partido le metió otro supergol, de Sancet, el relevo de Raúl García, cuyo remate colocadísimo al borde del área se volvió imposible para Courtois. Todo en diez minutos de gran estruendo, a la altura de este clásico centenario. Volvió a haber Athletic y volvió a haber partido.

El riesgo de Camavinga

Llegado el momento de hacer el primer balance de daños, el Athletic lamentó la baja de Íñigo Martínez, el jerarca de su defensa. Y el Madrid se sintió preocupado por la falta de contención de Camavinga, varias veces al borde de una amarilla que en el puesto que ocupó a menudo se vuelve crítica. Para la plaza de pivote se precisan pulmones, vocación y oficio. El francés está sobrado de lo primero, no está probado lo segundo y anda lejos de lo tercero. En definitiva, es peligrosamente incompleto.

La hemorragia de goles no detuvo el partido porque el Athletic juega a esto, a cargar de ritmo los duelos, más si va perdiendo. Y el Madrid encontró espacios, donde mejor se maneja porque tiene futbolistas para ello y por su tradicional déficit de paciencia. No se le recuerda un momento de tiquitaca en los últimos años. En una de esa salidas tuvo Hazard el tercero, pero equivocó el último pase, su especialidad. Aún le cuesta pasar de tercera, pero ha dejado el mensaje de que tiene remedio. El Athletic amagó con disparos lejanos porque no fue capaz de alimentar a Williams, un gran delantero al que no le cuadra el promedio de gol por kilómetro. Minimizarle a él y a Muniain, que ya no es la estrella del equipo, sino su jefe de personal, fue el éxito del Madrid en la primera parte. El del Athletic, reducir a casi nada a Vinicius.

En la segunda mitad cambió el clima. El Madrid salió a protegerse con la pelota, con una posesión tan abusiva como falta de eficacia. Ayudó que el Athletic le presionara tarde y mal. Esa es la última versión del equipo de Ancelotti, que pone un ojo en el marcador y otro en la aguja del combustible. Mira a largo plazo y se arriesga en el corto.

La resistencia blanca

Fue Marcelino quien decidió cambiar el guión con Nico Williams, casi tan supersónico como su hermano, para buscarle al Madrid por la derecha. También tiró de Raúl García, ante un rival que le agiganta. Curiosamente, el equipo de Ancelotti también funcionó mejor por la derecha, con el tambor de Lucas Vázquez y el violín de Hazard, aunque se le contabilizasen pocos progresos. De hecho, el Madrid comenzó a flaquear. Nico Williams no aprovechó un regalo de Lucas. Ya perdió algún tren de ese estilo en el Bernabéu. Y San Mamés, el verdadero león, le mandó un mensaje optimista al equipo.

Ancelotti optó por la resistencia épica. Miró al banquillo y se deprimió. Así que no tocó nada hasta muy al final, cuando metió a Mariano e hizo debutar al canterano Peter (¿qué demonios pasa con Blanco?), mientras el extenuado once del inicio se entregaba a un sufrimiento extremo. Con todo, Aguirrezabala le quitó un gol a un buen Hazard y otro a Kroos. Courtois se lo negó a Nico Williams. Y el partido acabó tan a lo grande como empezó.