«Lo de Isco es para el museo»

Soplan vientos cargados de polémica alrededor de Isco. El centrocampista parecía que, con el regreso de Ancelotti, viviría una especie de renacimiento. Comenzó teniendo minutos, con titularidades ante Levante y Betis cuando el curso amanecía, pero, desde entonces, está viviendo una regresión. El choque ante el Granada de la última jornada complicó aún más la situación, puesto que tuvo un desaire a Carletto que le coloca en una tesitura complicada. Calentaba junto a Jovic y Vallejo cuando estos iban a ingresar al campo y él no, algo que no le sentó nada bien. «Isco ha entendido que iba a salir tras el calentamiento. Le dicen que va a salir más tarde, se cabrea y se sienta en el banquillo», explicaron en ‘El Larguero’. Ancelotti cedió y le dio entrada antes de lo previsto y en el programa de la SER analizan lo ocurrido y la situación del malagueño.

«Isco se equivoca, pero no se le puede sacar para tres minutos. Davide Ancelotti se equivoca por querer sacarle menos tiempo», razona Javier Herráez, que entiende que no fue del todo acertado tratar al futbolista de esa manera por parte del cuerpo técnico. «Ahora mismo, en cuanto a importancia en minutos, tiene la importancia de Vallejo o Jovic. La historia de lo que ha sido Isco es para el museo», argumenta Antonio Romero, comparándole con dos compañeros que, a priori, partían en desventaja a comienzo de temporada.

«A Ancelotti le queda tan bien el traje de entrenador del Madrid como a Isco le empieza a quedar mal el de futbolista del chandal Real Madrid 20/21. Ancelotti le tiende la mano e Isco haría mal en desaprovechar esta ocasión», continúa Romero. Mientras que Julio Pulido recuerda que el técnico madridista «ha reconocido que Isco no quería calentar, es la realidad». Asimismo, esgrime un argumento similar al anterior y piensa que esto es una oportunidad para el de Benalmádena: «Ancelotti ha abierto la puerta a que le vayan los jugadores a reclamarle minutos cuando no tengan minutos».

Por último, Miguel Martín Talavera, ‘Tala’, le compara con el caso de Juan Mata, en el Mundial que ganó España, y no encuentra justificación a lo ocurrido en el Nuevo Los Cármenes :«Hoy Mata sale a jugar 20 segundos y es campeón del mundo. No se puede justificar lo de Isco». Veremos qué ocurre en el choque ante el Sheriff en Champions. De momento, su contador de minutos en la máxima competición sigue a cero. ¿Se activará tras lo ocurrido en Granada?

Diogo Jota, un viejo conocido con ganas de demostrar su valía

El camisetas Liverpool baratas viajará a Madrid con un peligro en su delantera que conoce el método Simeone. Un Diogo Jota que tuvo un paso fugaz como rojiblanco, pero que se ha convertido en un atacante determinante para el Liverpool y un referente en la selección portuguesa, donde ha compartido minutos arriba junto a João Félix hasta hacerse un fijo en los onces de Fernando Santos con mucho más protagonismo que el ‘7’ rojiblanco.

El extremo aparentemente podrá participar en el partido de mañana tras superar unos problemas físicos que le llevaron a no tener minutos contra el Watford, pero quiere lucir sus mejores virtudes en el Wanda Metropolitano. A punto de cumplir 25 años, Diogo Jota dejó la sensación de que el Atlético había perdido un gran talento sin llegarle a dar la oportunidad de mostrar sus cualidades. Firmado en 2016 después de deslumbrar con el Paços Ferreira, mostrando una determinación tremenda de cara a puerta para su edad, Jota trató de presentar su fútbol a Simeone durante aquel verano, en el que llegó a participar en los partidos veraniegos y a marcar ante el Crotone.

Pero, al igual que un Santos Borré con el que fue presentado, Jota se marchó cedido al acabar la pretemporada en busca de ganar experiencia. Y el portugués hizo un gran papel en el Oporto, a préstamo junto a Óliver Torres y consiguiendo una gran versión bajo el mando de Nuno, que quedó prendado de sus cualidades. El técnico logró que el Wolverhampton apostase por su cesión una temporada después en el intento de volver a la Premier y los 18 goles de Diogo Jota llevaron al club inglés a pagar la opción de compra que por entonces dejaba un buen ingreso (algo más de 10 millones) en las cuentas del Atlético por un jugador que no había llegado a debutar.

Sin embargo, la operación no pudo ser más beneficiosa para los Wolves. Disfrutó de un fantástico Jota tres temporadas, la última con 16 goles en la máxima categoría, hasta que el Liverpool de Klopp se lanzó a por sus servicios por su desborde, llegada, juventud, potencial y voracidad de cara a puerta llegando desde segunda línea. Los reds pagaron 50 millones por sus servicios y a Jota no le pudo la presión en su primera temporada, con 13 goles y colándose con continuidad en la tripleta ofensiva del Liverpool restando muchas titularidades a Firmino.

Ahora, y con tres tantos en los primeros nueve partidos del curso, Diogo Jota quiere demostrar en el Wanda Metropolitano que estaba preparado para haber sido importante en el Atlético. Su estado físico determinará el protagonismo que pueda tener en el partido. Uno de varios fichajes que no llegaron a debutar en la era Simeone y probablemente el jugador de más talento que se escapó del radar del técnico argentino. Jota será todo un peligro para la zaga del Atlético, donde los Koke, Giménez, Savic (que no podrá jugar por sanción) u Oblak tendrán recuerdo de aquellos entrenamientos de 2016 donde el portugués era todo un chaval con ganas de comerse el mundo.

Remontada y redención

Hay fantasmas que persiguen en fútbol. Que ululan al oído en noches como ésta. San Siro, el Atleti. Suárez ante el punto de penalti, la portería de la curva nord, minuto 97. Golpeó con el interior, por el centro, como un puñetazo a la red y el corazón de los fantasmas, suyos y ajenosUna hora y media antes, nadie hubiera imaginado este final.

Había saltado el Milan en medio del aire ensordecedor, el grito rossonero de vuelta siete años después, el AC Milan is back que rugía en la punta de las botas italianas. El partido acababa de empezar y ya percutían con fiereza sobre la hierba, verticalísimos. El Atleti trataba de atemperar, bajar pulsaciones, pero era incapaz. Nervioso, errático, sin enlazar cuatro pases seguidos.

El Milan hace tiempo que aireó su vestuario y sopló las arrugas: lo que ha emergido son balas. Con dos viejos conocidos deshaciendo como un castillo de naipes el plan del Cholo, el 4-4-2: Brahim y Theo. Uno al mando, incontenible. El otro, un cuchillo que a su paso, sólo dejaba sangre, rojiblancos sesgados. Pero es que corrían estos sin energía, como si se les hubiera olvidado que es ese equipo donde el corazón va por delante de las piernas. Superados en cada lance, disputa, pelota. Empequeñecidos ante un Milan que abría sus fauces en cada jugada. Oblak escapó al primer bocado, un mano a mano ante Rebic que desbarató con la pierna, pero no al segundo, un minuto después. Brahim, otra vez Brahim, Brahim en todo, recibió la pelota, la pisó y buscó a Leão, solo. Incomprensible, Koke se desentendió de la marca. Incomprensible, sus compañeros, en vez de cerrar sólo miraron. Leão aprovechó la alfombra roja para marcar a placer.

Pudo cambiar el partido en el 28’, después de que Kessié, con amarilla, llegara tarde a un balón y pisara a Llorente. Roja. Pudo pero no. Reconstruyó Pioli de inmediato. Fuera Rebic, también amonestado, dentro Tonali, Leão en punta. Siguió todo igual. Como si el equipo con un hombre más fuera el Milan. El Atleti sin ser el Atleti. Sólo Llorente parecía saber donde estaba. San Siro, la Champions. Pero nadie acompañaba su ambición. Carrasco horrible, Felipe lo mismo, cojo Trippier. Simeone le cambiaría por João después de Leão controlara un balón de 60 metros y lo estampara en la madera sobre Oblak con una chilena. No valía, por fuera de juego, pero era la foto de la primera parte. El Milan como El Coloso de Goya.

Y, entonces, Griezmann

La segunda parte comenzó como terminó la primera. Con Suárez buscando el empate. Antes del reposo, de volea. Después, de cabeza, cuando el partido, ya sí, había cambiado para siempre. Lo abordó el Atleti dibujado 4-3-3 y, como tantas veces ya, dos hombres en la banda para entrar: Lodi y De Paul, que se sumaban a un João fichado para brillar en partidos como éste, de los que cambian los futbolistas elegidos. Futbolistas como Griezmann. Que puede estar mal, que puede no encajar todavía, pero es Grizi, y saltó en San Siro filtrando un balón al área hasta entonces no visto. Fueron muchas noches con el crujido de su travesaño en la cabeza. Aquel penalti, aquella final, esta necesidad de redención. Porque se fue, sí, pero volvió. Y es un chico que representa el Atleti, de los que juegan al fútbol como les dicta el corazón.

Resistía el Milan, corroído por el ácido láctico. El Atleti volcado pero incapaz de entrar en su área. Buscó Simeone la última llave en su armario, en el 64’: Lemar, de vuelta. Su bota alumbró para sacar a Griezmann del laberinto. Metió de cabeza una pelota en el área para que Grizi la empalara de volea y le arrancara con el gol la sábana a los fantasmas. Los de San Siro, los propios.

Los minutos finales se llenaron de picotazos. Casi de Correa, casi de Lemar, de João. Entonces, en el 93’ Kalulu alzó el brazo ante un balón de Lemar en el área. Y Suárez marcaba el 1-2 en esa portería maldita, la de Juanfran. Tenía que ser de penalti.

Jorginho-Kanté-De Bruyne, el nuevo orden del fútbol

Ni Messi ni Cristiano Ronaldo ni Mbappé ni Lewandowski ni Neymar ni Haaland ni Kane… El trío de candidatos al premio de la UEFA al mejor jugador masculino del año tiene entre sí varios denominadores comunes. Los tres acabarán el año con 30 años; los tres son centrocampistas y representan con brillantez la nueva tendencia futbolística en la que el físico y la energía marcan las diferencias colectivas de los equipos; los tres juegan en clubes de la Champions y ninguno de ellos responde al perfil de gran estrella que suele acaparar normalmente esta clase de premios. Más bien se acercan al clásico jugador de equipo que antepone el grupo a la individualidad.

Los tres candidatos han sido elegidos por especialistas en la materia. Por un jurado compuesto por 24 de los seleccionadores cuyos equipos participaron en la Eurocopa disputada este verano, los 80 entrenadores de los clubes que estuvieron en las fases de grupo de la UEFA Champions League y la UEFA Europa League 2020-21 y también formaban parte de él 55 periodistas que representaban a cada una de las 55 federaciones miembro de la UEFA.

Al amparo de los títulos obtenidos con sus respectivos equipos y selección la temporada pasada, Jorginho, Kanté y De Bruyne, se han hecho merecedores a sus respectivas candidaturas por su aportación individual. Piezas claves en el funcionamiento colectivo, brillaron por sí mismos, cada uno con un rol diferente pero complementario.

El brasileño Jorge Luiz Frello (Santa Catarina, Brasil, 29 años), conocido como ‘il professore’ o ‘Radio Jorginho’ por su costumbre de hablar continuamente con sus compañeros durante los partidos, ha realizado toda su carrera en el fútbol italiano y con el doblete Champions con el Chelsea y Eurocopa con Italia se antoja favorito al título de mejor jugador. Mediocentro bien equilibrado para la construcción y la recuperación, en el Chelsea comparte el ancho del campo con Kanté o Kovacic e incluso ha jugado con los dos juntos. Siempre él en la posición central. En Italia abarca más campo. Especialista en las acciones a balón parado… y en los penaltis, aunque en la final de la Eurocopa fallara el suyo en la tanda definitiva.

N’Golo Kanté (París, 30 años) campeón del mundo con Francia en Rusia 2018 presenta la Champions ganada con el Chelsea como principal estandarte de una temporada en la que ha alcanzado su máxima expresión futbolística y en la que ha mostrado unas virtudes ofensivas ocultas. Tanto en su equipo como en la selección ha ampliado su zona de influencia y ha llegado al ataque con más libertad. Ya no es solo la aspiradora que recupera balones en situaciones defensivas, sino que ha demostrado que también sabe lo que tiene que hacer con la pelota cuando está en su poder.

Kevin de Bruyne (Gante, Bélgica, 30 años) también tiene un pasado en el Chelsea (2013-14) pero ha sido en el Manchester City de la mano de Pep Guardiola donde ha alcanzado su máximo esplendor futbolístico. La temporada pasada conquistó su tercera Premier, pero una lesión le hizo pasar inadvertido por la Eurocopa donde estaba llamado a ser el epicentro del juego belga. Un auténtico todoterreno. Ha pasado en los últimos años por todas las posiciones del centro del campo y la delantera. Capaz de jugar de mediocentro organizador y falso delantero centro, su capacidad de adaptación a las circunstancias le convierte en un jugador completísimo. Más ofensivo, por supuesto, que sus rivales en la nominación.

Del Bosque: «He llegado a pensar que el equipo más equilibrado sería formado por diez centrocampistas»

«Alguna vez he llegado a pensar que el equipo más compensado y equilibrado sería el formado por diez centrocampistas. Son los futbolistas más completos en su mentalidad. Generosos y acostumbrados a trabajar para el equipo: saben defender, saben atacar y estar atentos a todas las circunstancias del juego. Puede que estén un poco más alejados del gol y siempre se necesite un especialista, pero con buenos centrocampistas se llega lejos y demostrado está a lo largo de la historia. Desde luego, los tres candidatos de este año reúnen esas condiciones innatas del medio o volante, como lo queremos llamar, tanto en el aspecto técnico como físico». Palabras de un Vicente del Bosque que no puede olvidar que en sus tiempos de jugador (1966-84) veía el fútbol desde el periscopio del centrocampista de exquisita técnica.

Desde el 2011 que la UEFA puso en escena este galardón para potenciar sus competiciones anuales, solo dos centrocampistas lograron romper la hegemonía de los delanteros: Iniesta (2012) y Modric (2018). También tuvo su mérito Virgil Van Dijk, el central holandés del Liverpool, que lo ganó en 2019. El resto de premios se lo repartieron Cristiano Ronaldo en tres ocasiones, Messi, dos y Ribery y Lewandowski.

El Balón de Oro, en vigencia desde 1956 y que solo dejó de entregarse en 2020 por culpa del COVID, es sin duda el ‘rey’ de los premios individuales en el planeta fútbol y una buena referencia para observar que los centrocampistas de oficio, puros y duros, tipo Kanté y Jorginho, han tenido poco reconocimiento a lo largo del tiempo. Solo dos, el checo Josef Masopust (1962) y el croata Luka Modric (2018) obtuvieron el trofeo. Entre la larga lista de galardonados hay incluso más defensas: Beckenbauer, Sammer, ambos líberos, y Cannavaro, central.

En el caso del belga De Bruyne, por su contundente condición técnica, y la posición que ocupa en el campo, se podría incluir en la familia de los grandes ’10’ históricos que sí ganaron el premio, como Luis Suárez (1960), Gianni Rivera (1969), Michel Platini (1983,84 y 85), Matthäus (1990), Roberto Baggio (1993), Zinedine Zidane (1998), Nedved (2003) y Kaká (2007).

Mbappé: «Me gusta ser decisivo en este tipo de partidos»

El PSG venció 2-3 al Bayern de Múnich en una demostración de supervivencia y pundonor. Los parisinos sufrieron, resistieron y vencieron a un rival que no se rindió hasta el final y que tuvo contra las cuerdas a los de Pochettino. Kylian Mbappé, como en el Camp Nou, fue elegido mejor jugador del partido tras su doblete ante el actual campeón de Europa y aseguró en RMC Sport que este tipo de partidos son los que le gusta jugar.

«Hemos hecho un gran partido. Hemos sufrido en equipo, pero hemos estado sólidos y hemos hecho una gran actuación colectiva. Ahora vamos a París contentos, pero pensando en el partido del Estrasburgo del sábado. El partido del sábado lo jugaremos con la misma determinación que hoy», subrayó el delantero del PSG tras ser preguntado por el partido de hoy.

Sobre el plan de partido de Pochettino, añadió: «Pochettino nos dijo que había que bascular al Bayern. El plan era abriles con Neymar y conmigo, además de cerrar la línea de pase con Kimmich Como dije en Barcelona, me gustan este tipo de partidos. No estoy aquí para esconderme, me gusta ser decisivo en este tipo de encuentros«.

Mientras que en Sky Sports Alemania dijo sobre su futuro: «Como he dicho no lo sé. No tengo ganas de que todo el mundo hable de mi futuro y no hable de la victoria de hoy. Eso sería injusto para mis compañeros, para el club. Lo más importante es la victoria de hoy».

Mount hace soñar al Chelsea

No costó ni uno de los 250 millones de euros que el Chelsea invirtió este verano, pero Mason Mount es sin duda la estrella de este equipo. No solo está siendo el mejor de los blues durante toda la temporada en Inglaterra, sino que este miércoles, en los cuartos de final de la Champions, donde brillan los grandes jugadores, volvió a dejar su sello con un golazo y un partido de bandera que hacen soñar al equipo de su vida. Poco más pudo hacer un Oporto al que, sin sus goleadores titulares, le costó un mundo intentar batir a un equipo que ha echado el cerrojo desde la llegada de Tuchel y que vio cómo, en los 10 últimos minutos, se le escapaba la eliminatoria entre los dedos con el gol de Chilwell en el 84.

El resultado es especialmente doloroso para los portugueses, pues, pese a que el partido se jugó en Sevilla, al igual que pasará en la vuelta, actuaban como locales. A pesar de que la prioridad de los dragones de Pepe fue llegar con vida a la vuelta, y de que hicieron una gran segunda parte, no pudieron contener la magia de Mason Mount. El control orientado de espaldas que hizo tras el pase de Jorginho es para que se lo cuelguen en un cuadro en su casa, pero la definición al palo largo tampoco dejó opción alguna a Marchesín.

Una de las mejores noticias para Tuchel, sin duda, fue el gran partido que hizo el equipo en todas las líneas, sobre todo cuando más apretaba el Oporto, y, en los últimos diez minutos, cuando la gasolina ya se le estaba acabando a los de Conceiçao, los blues impusieron su calidad. Primero, con un disparo tremendo de Pulisic a la cruceta, y después, tras un fallo clamoroso de Corona, con el gol de Chilwell, que llegó a regatear al portero para dejar la eliminatoria prácticamente sentenciada.

Iturralde: «No hay penalti a favor del Borussia Dortmund»

La segunda parte del Borussia Dortmund-Sevilla de la vuelta de octavos de Champions estuvo marcada por la polémica. Haaland reclamó un penalti en el 47′ después de que Koundé le agarrara con el brazo. La jugada siguió con el ataque del Sevilla y la contra del Dortmund que culminó en el segundo tanto de Haaland. Los jugadores hispalenses protestaron airadamente el choque del delantero noruego con Fernando antes del gol. Fue entonces cuando Çakir, árbitro del encuentro, acudió al monitor tras el aviso de Irrati, en la sala VOR, para revisar la falta entre Koundé y Haaland y señaló penalti para los alemanes.

Para Iturralde, colegiado de AS y Carrusel, el árbitro se equivoca: «Primero hay penalti de Koundé a Haaland por agarrón, no es falta porque no es claro y manifiesto, y como el balón no sale se vuelve todo atrás. Para mí no es penalti. Si no ha sido penalti da el gol y tira para adelante. Si te agarran de la camiseta para detrás no te caes para adelante. Los jugadores del Sevilla protestan el choque. No hay nada».

La polémica siguió cuando Bono hizo un feo gesto al delantero del Dortmund después de pararle el primer lanzamiento del penalti. El marroquí se encaró con él noruego, pero Çakir mandó a repetir el lanzamiento. Esta vez Haaland no falló y tras marcar se dirigió hacia Bono y varios jugadores del Sevilla le recriminaron el gesto al delantero. Iturralde indicó sobre la repetición del penalti: «¿Creéis que con los dos centrímetros el portero saca ventaja? La regla es la que es y te penaliza aunque sea un centímetro».

Los jugadores del Sevilla reclamaron penalti en el 96′. Tanto Lopetegui como su plantilla se quejaron ante Çakir respecto a una de las últimas acciones del encuentro y que el colegiado no señaló para después pitar el final del encuentro.