Imprescindible Carrasco

Yannick Carrasco regresó al equipo en el derbi contra el Real Madrid después de haberse perdido los tres partidos anteriores, contra Levante en el Wanda Metropolitano, Chelsea y Villarreal. Simeone había buscado una alternativa en la banda izquierda, con minutos para Lemar, Saúl y Lodi en la recámara, pero el belga es el que mejor se ha adaptado a los nuevos sistemas del Cholo.

Contra el Real Madrid jugó como interior, por delante de un Hermoso más perfilado en una defensa de cuatro. Sin embargo, Carrasco estuvo muy atento a las subidas de Lucas Vázquez, fue una ayuda constante y un peligro en ataque, convirtiéndose en un dolor de cabeza para el gallego. En el inicio de la segunda mitad Carrasco había tenido el segundo gol en un mano a mano con Courtois y dejó un buen pase atrás a Suárez, que también se estrelló su compatriota. Pero a los 64 minutos dejó su sitio a João Félix. El Cholo probablemente quiso cuidar su físico para evitar cualquier recaída, pero el equipo sintió notablemente su salida.

Sin Carrasco, el Atlético perdió mordiente, ida y vuelta y peligro por el carril. Al igual que Trippier en la derecha, la vuelta de Carrasco fue una gran noticia. Lleva toda la temporada a un nivel altísimo y es indiscutible tanto para jugar de carrilero como en una posición más avanzada. En el año 2020 el coronavirus y los problemas físicos le han frenado. Pero su capacidad de trabajo y despliegue acrecentado tras regresar de China, ha convertido a Carrasco en un jugador imprescindible para Simeone. El belga, que es uno de los cuatro jugadores del Atleti apercibidos de sanción junto a João Félix, Suárez y Felipe, aparentemente regresará al once contra el Athletic y volverá a ser una de las armas del equipo para hacer daño por los costados.

Valverde, doctorado en derbis

A Valverde le van los derbis. El uruguayo llega a tiempo para el partido del Wanda después de haber disputado el lunes sus primeros minutos en más de un mes. El charrúa jugó el último cuarto de hora contra la Real Sociedad una vez recuperado de una lesión muscular que le tuvo cinco semanas lejos de los terrenos de juego. Un regreso con el que coger rodaje para un tramo decisivo de la temporada en el que tendrá que dar oxígeno al tridente indisoluble que forman Casemiro, Modric y Kroos en el centro del campo.

Tener al Atlético enfrente saca lo mejor de Valverde. Fede fue la gran sorpresa de Zidane en el once la pasada temporada en el Wanda. Le fogueó cuatro días antes para Osasuna. Con Modric saliendo de lesión, pareció una decisión para reservar a James de cara al derbi. Resultó ser una declaración de intenciones. El internacional celeste pasó con nota el examen contra los rojillos. «Hay que destacar a Valverde, que ha hecho un partido brutal», dijo Zidane, motu proprio, tras el partido. El técnico francés dio una pista, pero nadie la captó. Cuajó un partido sobresaliente. «Antes del derbi con el Atlético, sabía que estaba en el once y estaba muy nervioso y vino Casemiro y me dijo: ‘¿Estás nervioso?’. Y le dije: ‘No, que va’. Pero me vio la mano y estaba temblando», confesó semanas después en una entrevista en Real Madrid TV.

Su figura fue creciendo a base de grandes actuaciones, hasta el punto de discutir el puesto a un Modric que no terminaba de arrancar, y los resultados acompañaban al Madrid al compás de la presencia de Valverde. El derbi de la final de la Supercopa le doctoró. Quedaban cinco minutos y medio para el final cuando hizo una entrada a Morata para evitar que el delantero se plantara solo ante Courtois. Una falta canchera para una roja contradictoria. Dejaba a su equipo con diez, pero evitaba que el Atlético se quedara con la Supercopa en esa jugada. Los elogios esta vez vinieron del rival. «Fue la jugada más importante del partido de Valverde. Le dije que yo hubiera hecho lo mismo en su lugar», comentó Simeone. Pese a la expulsión, o quizás también por ella, se llevó el premio al MVP de la final.

El reseteo tras el confinamiento supuso un apagón, aunque fue varias veces titular en ese tramo final del campeonato camino de la Liga 34. Esta temporada le están lastrando las lesiones y el gran momento de forma y juego de Kroos y Modric. Ha pasado dos veces por la concurrida enfermería madridista. Estuvo un mes de baja en pleno otoño por una fisura en la espina tibial y consiguió llegar a tiempo para reaparecer con dos minutos en el derbi del Di Stéfano. Luego, tras el partido de Copa (20 de enero) una lesión muscular en el aductor le ha tenido cinco semanas KO. Apenas ha participado en 21 de los 34 partidos de esta temporada, sólo 12 como titular. Suma 1.170 minutos, el 13º del equipo. Volvió este mismo lunes contra la Real con la vista puesta en el derbi. El partido donde Valverde mejor imparte su magisterio.

El Atlético paga el esfuerzo

El Atlético ha vivido unas últimas semanas complicadas. Más allá del rendimiento sobre el campo, que pese a los empates ante Celta y Levante ha continuado siendo a un nivel muy alto, las bajas se han acumulado entre los futbolistas de Simeone.

La sanción de Trippier, los positivos por coronavirus de Carrasco, Hermoso, João Félix, Dembélé, Lemar y Herrera o las molestias de Giménez y Vitolo han provocado que el Cholo haya tenido que ir recurriendo constantemente a los mismos futbolistas. Un técnico que, desde que se instauraron los cinco cambios se ha acostumbrado a agotarlos, o por lo menos a gastar gran parte de ellos, y que por ejemplo ante Celta y Granada tan solo realizó uno.

Y eso ha ido cargando de kilómetros y minutos a varios futbolistas. Más allá de Oblak, que lo ha jugado todo en Liga y Champions (2.520 minutos), otros tres jugadores han superado los 2.000′. Savic (2.419), que no podrá jugar contra el Levante por sanción y que solo se había perdido el partido ante el Alavés por el mismo motivo, Koke (2.178) y Llorente (2.111) son los futbolistas más utilizados.

Y ante el Levante, el desgaste se fue haciendo patente en los últimos minutos. El Atlético tuvo la gran opción de ponerse por delante a partir de una ocasión de oro de Correa, pero la superioridad rojiblanca en el juego que se había vislumbrado en la primera mitad y en el inicio de la segunda se fue evaporando en los últimos minutos. Koke perdió precisión hasta salir sustituido y Llorente añadió un cambio de posición al carril derecho que le acabó de desfondar de tanto subir y bajar la banda.

Otro jugador que ha podido ir notando la carga de minutos es Luis Suárez. El uruguayo ha jugado 873 de los últimos 900 minutos del equipo en Liga. Con la salida de Costa y la llegada de Dembélé, que contrajo la enfermedad por coronavirus, Suárez se ha quedado sin sustituto natural hasta que regrese el francés, que todavía no ha debutado, y a sus 34 años está jugando prácticamente todo. Es el Pichichi de LaLiga con 16 tantos y pese a llevar dos partidos seguidos sin marcar es un peligro constante, aunque en Granada y ante el Levante fue de más a menos. Correa es otro de los futbolistas que está acumulando muchos más minutos de los habituales.

Un problema cuando se llega a los finales de partido con resultados tan ajustados como en los últimos encuentros. Simeone ha ido recuperando efectivos, en la visita al Levante ya tuvo un banquillo de garantías, pudo realizar cuatro cambios y Dembélé, Lemar y Herrera muy están cerca de volver. Eso sí, mañana ya no tendrá a Savic y Saúl por sanción y el martes jugará su tercer partido en seis días, la ida de los octavos de Champions contra el Chelsea como local, pero viajando hasta Bucarest. La concentración de contratiempos ha obligado al Cholo a exprimir a futbolistas claves, donde se espera como agua de mayo el desahogo que puede conllevar volver a tener gran parte de la plantilla disponible.

Marcos Llorente, el comodín de Simeone que siempre aporta

Simeone tiene en Marcos Llorente un chico para todo. Un futbolista que puede cumplir cualquier función sobre el campo, aunque ha demostrado que donde más cómodo se encuentra es partiendo desde el centro del campo con libertad para desplegarse en ataque.

El Cholo le sacó del pivote al ver sus grandes características para jugar más cerca de la portería rival, con velocidad, fuerza, definición, desmarque… Pero, si le ha convertido en un jugador total en ataque, también tira de él cuando las necesidades del equipo son otras. Con la baja de Trippier por sanción hasta finalizar febrero, el Atlético se ha quedado cojo en el carril derecho. Carrasco brilló en el puesto contra el Valencia, pero acto seguido contrajo el coronavirus y se ha mantenido los dos últimos partidos fuera. Además, el belga siempre ha destacado más por la izquierda. Y Vrsaljko no se ha reencontrado desde sus últimas intervenciones en la rodilla. 

Con un equipo plagado de bajas, Simeone ha optado por darle el carril derecho a Llorente en los dos últimos partidos. Ante el Cádiz hasta el descanso, donde la entrada de Vrsaljko le liberó de la faceta más defensiva y esquinada del campo y contra el Celta también los primeros 45 minutos, cuando tras en el descanso pasó directamente a jugar de lateral. Justo antes del pitido que concluyó la primera mitad dejó una fantástica asistencia para que Suárez empatase el partido, su sexto pase de gol del curso en Liga que le sitúa empatado con Correa como máximo asistente de la competición.

Como lateral se le vio incómodo, pero como siempre estuvo disciplinado y sin salirse del guion en ningún momento. En una zaga de cuatro tuvo que estar muy atento a la espalda de Savic, llegando para cortar varios centros laterales e incluso estando a punto de salvar el remate de Ferreyra que supuso el gol del Celta en el último minuto. Obviamente en ese puesto pierde muchísimo radio de acción, está fuera de sitio y rinde muy lejos de su mejor versión. Llorente es mucho más feliz en posiciones ofensivas y también suma mucho más para el Atlético. Pero es innegable su versatilidad, la capacidad para adaptarse a cualquier circunstancia y a vaciarse por el bien del equipo y por lo que pide su entrenador.

Papu Gómez: «Simeone me quiso; él me hizo crecer mucho»

Alejandro Darío ‘Papu’ Gómez es uno de los fichajes de este invierno en Europa. El argentino, tras ser presentado gráficamente, concedió sus primeras palabras a los medios oficiales del Sevilla: «Fue todo un poco sorpresivo. Para mí es una nueva aventura venir aquí, a un grandísimo club como el Sevilla. Es cambiar de vida completamente en otro país, pero estoy muy contento y entusiasmado».

«Seguramente venir a otra liga va a ser todo un desafío para mí. He de empezar a conocer cómo se juega aquí, aunque soy y fui siempre un admirador de este fútbol. Va a ser una aventura muy linda y lo que quiero es conseguir cosas importantes con el Sevilla y tratar de mejorar todo lo que ha conseguido este club», añadía.

El argentino se ofrece para jugar en cuanto Julen Lopetegui quiera y donde le coloque el técnico vasco: «Seguramente me falta ritmo de partido, lo que te dan los 90 minutos, pero me estuve entrenando con el segundo equipo del Atalanta y solo tengo que agarrar ese ritmo. En los últimos años he jugado en todas las posiciones del centro del campo hacia delante. Lo que pretenda el míster estoy a disposición. He jugado en las bandas, mediocentro, mediapunta… Creo que lo puedo hacer bien».

Y no le asusta que le comparen con Éver Banega: «Es un halago que me comparen con Ever. Yo lo admiro muchísimo y lo conozco desde hace muchos años. Compartimos un Mundial sub-20 y para mí es un fenómeno. Tal vez somos diferentes como jugadores, pero esa responsabilidad, ese liderazgo… creo que lo tuve en todos los clubes y me encanta agarrar la pelota y tratar de ser yo el que decida el pase o situaciones importantes. Para mí es una linda responsabilidad».

Tener 32 años, 33 a mediados de febrero, han sido la única pega que algunos han puesto a su fichaje. Papu no lo considera un problema: «Hoy la carrera del futbolista se alargó muchísimo. Si te cuidas y no tuviste graves lesiones, cualquier jugador que se lo proponga, se cuide y descanse puede jugar hasta los 38 o 39. Luego está la ambición de querer seguir jugando cada tres días en competiciones importantes. Eso obliga a un ritmo de vida determinado, conocer tu cuerpo y descansar. La cabeza hace todo y hoy en día hay muchos jugadores de mi edad y mayores que todavía hacen la diferencia».

Papu ya dijo algunos meses que quería jugar algún día en el Sevilla. Y se ha cumplido: «No sé si es el destino, pero coincidí con muchos chicos que han jugado aquí y otros que han vivido. Me han hablado muy bien del Sevilla como club y como ciudad. Me preguntaron en qué club de España me gustaría jugar y escuché tantas cosas buenas que me salió natural. Sigo al Sevilla en Instagram desde hace mucho para ver los resultados y las noticias. Me gusta y me ilusiona el entusiasmo de la gente. Es increíble que hoy, después de diez meses, esté aquí».

AS publicó este jueves que Diego Pablo Simeone, técnico del Atlético, ha pedido varias veces su fichaje. Papu lo reconoce. Ya coincidió con el Cholo en San Lorenzo de Almagro y luego en el Catania hace más de una década: «Antes de irme al Metalist de Ucrania (2013) me quería el Atlético del Cholo, el Inter… El Cholo en mi carrera fue importantísimo porque me pilla en una etapa tal vez de rebeldía. Yo tenía 20 años y quería hacer cosas que creía que estaban bien y no lo estaban. Desde su experiencia me ayudó mucho, sobre todo en lo futbolístico. Siempre me decía cómo tendría que jugar cuando llegara a Europa y lo discutíamos, pero al final me compraron en Italia para jugar de la forma en la que jugaba con él en San Lorenzo. Luego llega Simeone al Catania y me hace crecer aún más. Todo su cuerpo técnico son gente que admiro y que me hizo crecer».

El Sevilla tiene una importante vinculación con Argentina: «Este club tiene una historia muy linda con muchísimos argentinos que han pasado. Cada uno ha dejado su huella y ojalá me toque a mí poder contribuir un poco en esta historia y dejar mi marca aquí también. Maradona jugó aquí y para los argentinos es un orgullo poder vestir una camiseta que también vistió Diego».

El mediocampista comparó al Atalanta y a su nuevo club: «Obviamente el Sevilla hace años que viene entrando en Champions muy seguido y ha ganado muchos títulos europeos. Tiene esta historia en los últimos años, pero está ese paralelismo de equipo quizás no denominado ‘grande’ que quiere estar peleando en los primeros puestos. El Sevilla lo hizo muy bien en los últimos tiempos».

Papu tuvo ofertas exóticas y muy jugosas económicamente, pero no hizo caso: «Sinceramente nunca me interesó la parte económica. He tenido propuestas para dejar Atalanta por equipos árabes, pero siempre intenté buscar la parte futbolística que me hacía feliz. Para lo demás hay tiempo y creo que estoy en un muy buen momento, en una etapa de madurez en mi carrera y en mi vida y quería seguir jugando a un nivel competitivo, estando en la selección nacional y poder competir en una liga importante como la española y un club importante como éste. Cuando se dio la oportunidad de venir aquí, no lo pensé»

Por supuesto, fue cuestionado por el ya famoso Papu Dance: «Lo hice con unos youtubers de Italia para ayudar a una academia de chicos discapacitados. Al principio fue por probar, pero terminó siendo algo grandioso que explotó y apareció en todo el Mundo. Ganamos un disco de oro y uno de platino. Nunca pensamos que fuera a tomar esa dimensión, pero estoy muy contento. Eso sí, por momentos ya me cansaba, porque en los cumpleaños de los amigos de mis hijos sonaba eso en lugar de canciones infantiles y todos me pedían que la bailara».

Su físico tuvo influencia en sus referentes futbolísticos de siempre: «Siempre digo que quería imitar a Pablo Aimar porque era un referente en mi posición y cuando él jugaba en River yo tenía 12 años. Al ser bajito intentaba imitarlo a él, a D’Alessandro, Saviola, Ariel Ortega… todos esos enganches».

Simeone prepara un once con novedades… pero sin João Féli

Simeone ha encontrado su once de confianza, pero en Eibar le va a tocar retocarlo por obligación. Tres titularísimos se pierden el partido de este jueves, cada uno por una razón diferente: Koke cumple sanción por amarillasHermoso arrastra un esguince de tobillo y Trippier está castigado por la Federación Inglesa. Además, parece que el Cholo volverá a dejar a João Félix en el banquillo, quizá para reservarlo para el domingo (Valencia), aunque también para premiar a Correa, goleador en el último partido.

El portugués no pasa por un buen momento deportivo, con unas molestias además en el tobillo que desde hace semanas le impiden brillar como venía haciendo. Contra el Sevilla no fue titular, sino que salió en el tramo final, y ese puede ser el plan para mañana en Ipurua. Será un partido de pierna dura, como le gusta decir al Cholo, y el trabajo que le ofrece Correa es de total garantía para el técnico. Se guarda una carta ganadora para la segunda mitad.

En el resto de líneas habrá novedades, pero menos sorprendentes, según lo ensayado por el entrenador. La ausencia de Koke, insustituible, es la que más dudas genera a Simeone, aunque parece que en su lugar entrará Saúl, auxiliado en el medio por Llorente. En defensa, si Hermoso no llega a tiempo, será Felipe quien forme atrás junto a Savic y Giménez. Para el lateral derecho, será turno de nuevo para Vrsaljko. Trippier se perderá los próximos partidos y el croata debe dar un paso al frente. El británico, a quien la FIFA le ha quitado la cautelar, no puede jugar, aunque este martes no se entrenó por unas molestias musculares. El futbolista está siendo sometido a pruebas médicas para diagnosticar su dolencia. No obstante, mientras el TAS no diga lo contrario, no podrá entrar en las convocatorias.

El equipo disputará nueve días después de su último encuentro, un parón que no se daba desde que jugaron las selecciones. El KO en la Copa concede un respiro a la plantilla, que después del domingo tendrá de nuevo otra semana libre hasta la visita al Cádiz…

El anterior Atlético-Sevilla fue el último partido con público en el Wanda Metropolitano

La historia de este Atlético-Sevilla es la de un partido de la jornada 1 que se pospuso y que ahora mide al líder y a un aspirante a la Champions. Mirando hacia atrás, es una cita que trae buenos recuerdos en el Wanda Metropolitano, y en este caso no por el resultado, por los goles o los regates… La anterior visita de los hispalenses fue el último partido con público en la casa rojiblanca.

Fue el 7 de marzo de 2020. El Atleti era sexto y el Sevilla, cuarto, aunque los rojiblancos andaban casi más pendientes de la visita al Liverpool del día 11. Los visitantes pensaban en la Roma también. Pero antes tocaba Liga. El estadio se engalanó y rozó el lleno ante un rival que motiva mucho y en una fecha y hora que también (sábado a las 16:00), y encima el partido resultó apasionante.

La primera parte fue una locura. En el minuto 18 marcó De Jong. A la media hora, y tras cinco minutos a vueltas con el VAR, Morata empató de penalti. En plena euforia local, João Félix consiguió el 2-1 y, antes del descanso y de nuevo tras pasar por el videoarbitraje, un penalti a favor del Sevilla vailó para que Ocampos hiciera el 2-2. El segundo tiempo fue más tranquilo y, aunque hubo tensión, ambos equipos se fueron convenciendo de que las tablas no eran del todo malas para nadie.

Paralelamente a la jornada, el coronavirus —todavía no declarada oficialmente la pandemia— se extendía por Europa a un ritmo brutal y afectaba al deporte con suspensiones de todo tipo de eventos. Una historia suficientemente contada ya. El fútbol tardó en volver al Wanda Metropolitano, tres meses en concreto. Pero la afición aún no lo ha hecho. La fiesta que se vivió aquella tarde con ambiente primaveral se echa de menos y la espera se está haciendo muy larga. Por eso este Atlético-Sevilla trae gratos recuerdos, casi de otra época. Morriña de un tiempo que volverá…

El otro reto de Suárez y Oblak: ¿hace cuánto no gana el Atlético el Pichichi y el Zamora a la vez?

Los números sonríen al Atlético en este inicio de Liga. Para empezar es el líder, lo más importante de todo. También es el equipo menos goleado de Primera (6), con bastante diferencia, y el segundo que más marca (29), aunque con mejor promedio que el primero, el Barça (30 en un partido más). A nivel individual, Suárez lleva nueve tantos, el que más junto a Gerard Moreno y Aspas. El equipo está siempre por encima de las individualidades, pero mientras pelea por el título, el Atleti lo hará por el Zamora con Oblak y el Pichichi con el uruguayo…

Para el esloveno no es una situación nueva ni mucho menos. El último año se le escapó, pero fue el portero menos goleado de Primera durante las cuatro anteriores temporadas, 2015-19. Ahora vuela a por su quinto Zamora, a la altura de los que más tienen, Ramallets y Valdés. El uruguayo también sabe lo que es ganar el Pichichi. Lo consiguió en la 2015-16 con 40 tantos. Es decir, coincidió en el tiempo con Oblak, sólo que el delantero vestía entonces de azulgrana. Ahora pelean por conseguirlo como futbolistas del Atlético, una hazaña que no se da desde hace medio siglo…

Trofeos individuales del Atlético

ZAMORA PICHICHI
1939-40 Tabales 1940-41 Pruden
1948-49 Marcel Domingo 1968-69 Gárate
1970-71 Rodri 1969-70 Gárate
1976-77 Reina Luis
1990-91 Abel 1970-71 Gárate
1995-96 Molina 1984-85 Hugo Sánchez
2012-13 Courtois 1988-89 Baltazar
2013-14 Courtois 1991-92 Manolo
2015-16 Oblak 1997-98 Vieri
2016-17 Oblak 2008-09 Forlán
2017-18 Oblak
2018-19 Oblak

El Atlético tiene 12 trofeos Zamora y 10 Pichichis, pero a la vez el equipo rojiblanco sólo los ha logrado en la 1970-71. Aquel año, el equipo quedó tercero, jugándose el título en la última jornada, pero como consuelo, Gárate fue el máximo goleador (17, junto a Rexach) y Rodri, el portero que menos encajó (17 en 28). Para el ariete era su tercer galardón consecutivo. Curiosamente, el del curso anterior (1969-70), en el que el Atleti sí salió campeón, compartió el Pichichi con su compañero Luis Aragonés y con el madridista Amancio.

El último máximo goleador colchonero fue Forlán, que además se llevó la Bota de Oro (2009). Desde entonces se los han repartido entre Cristiano y Messi, salvo el citado de Suárez. Falcao (28 tantos, 2013) y Diego Costa (27, 2014) son los rojiblancos que más se han acercado en la última década. En la otra parte del campo, de las doce temporadas con el Zamora, la mitad son en la era Simeone (las cuatro de Oblak más dos con Courtois). El portero lo tiene a tiro y, si Suárez mantiene el ritmo, el Atleti aspira a un registro histórico…

La coronacrisis frena los despidos

El pasado domingo, casi de manera inesperada, llegó la destitución de Gaizka Garitano como entrenador del Athletic. Inesperada porque se anunció a las pocas horas del triunfo de los leones ante el Elche. El despido de Garitano es el segundo que se produce esta temporada en LaLiga Santander. El primero fue el de Óscar García en el Celta, tras nueve jornadas, para dar paso a Coudet. Se trata de una cifra muy baja para lo que viene siendo normal según los datos a estas alturas de la temporada, casi en el ecuador del campeonato y de terminar la primera vuelta.

Hay que retroceder quince años para ver solo dos cambios en los banquillos de Primera hasta la 17ª jornada. Se produjo en el curso 2005-06, cuando se destituyó a Mendilibar en el Athletic y a Luxemburgo en el Real Madrid. Clemente y López Caro fueron los nuevos inquilinos de dichos banquillos. Una cifra muy baja a estas alturas en comparación con los últimos años. La pasada temporada se dieron cinco cambios en los banquillos tras 17 jornadas: Marcelino, Gallego, Pellegrino, Cembranos y Escribá. Pero hubo cifras superiores si nos vamos más atrás, en la  17-18 se dieron hasta nueve destituciones en el mismo periodo de tiempo.

Esta reducción de despidos en los banquillos viene ligada a la situación económica de los equipos como efecto derivado de la crisis del COVID, que han visto mermados sus ingresos y, por lo tanto, han tenido que bajar el límite de coste de la plantilla: partida de los presupuestos destinada a pagar salarios e indemnizaciones en caso de despidos. Estos límites salariales ajustados al máximo para cumplir con las normas de LaLiga hacen que los clubes se piensen muy bien la destitución de un entrenador, que provocaría un gasto extra y un desajuste en sus cuentas.

Pero a pesar de ello, el fantasma del despido está ahí. Como es el caso de Míchel con el Huesca. El técnico admitió tras perder ante el Barcelona que tiene «miedo de perder su trabajo».  También se encuentra en una situación delicada el Valencia, que coquetea con el descenso. La situación no es idónea para Osasuna o el Elche, que ocupan los últimos puestos. O el Getafe, que tras unas temporadas luchando por Europa, se asoma al abismo.

Aprobados y suspensos del Granada: ¿Penalti no pitado de Casemiro a Yangel Herrera?

1-Rui Silva: No tuvo trabajo en la primera parte porque el Real Madrid no le exigió. En la segunda parte las cosas cambiaron. A los 55’ hizo dos paradones seguidos y se llevó un palo poste de Asensio. No pudo impedir ninguno de los dos goles del Real Madrid.

2-Foulquier: Amonestado a los 26’ por quitarse con el brazo a Mendy. Descolocado en el origen del primer gol madridista. Diego le cambió por Quini porque varias veces se jugó la segunda amarilla. Regular actuación.

20-Vallejo: Reapareció tras varios partidos de ausencia por lesión y porque el Real Madrid no aplicó la famosa ‘cláusula del miedo’ pese a estar cedido. Se le adelantó Casemiro en el 1-0, Sustituido por Germán a los 84.

22-Domingos Duarte: Una muralla en la primera mitad. Lo cortó todo y sacó un balón casi bajo palos a Asensio pese a que se dañó en el tobillo. Continuó en el campo a muy buen nivel. El mejor de la defensa.

15-Carlos Neva: Le tocó vérselas con Lucas Vázquez y Carvajal. Peleó muchísimo en su banda izquierda. Fue de más a menos.

8-Yan Eteki: Sustituto natural del sancionado Gonalons como pivote con rol defensivo. Se dejó la piel pero a veces se descolocó. Todo corazón. Sustituido a los 63’.

21-Yangel Herrera: El VAR revisó un posible penalti reclamado por el venezolano por un posible agarrón Casemiro, que no fue tenido en cuenta. Muy dudosa acción. Disciplinado en la presión alta.

5-Luis Milla: Recibió una falta de Lucas que costó la amarilla al madridista. Atento para recibir y eficaz en la estrategia así como a los balones divididos. Le superó Benzema en el 2-0.

10-Antonio Puertas: Falló a los 30 segundos un gol clarísimo que le regaló Soldado. Courtoius le sacó en 57’ el posible 1-1. Jugó todo el partido y acabó reventado porque se mató.

9-Roberto Soldado: Grandioso pase de gol nada más empezar desaprovechado por Puertas. Corrió muchísimos kilómetros. Le faltaron ocasiones para rematar.

24-Kenedy: Empezó por la izquierda muy enchufado. Como suele hacer Machis intercambió de ala con frecuencia. No llegó a tiempo en la ayuda para frenar a Asensio en el 1-0. No hizo mal partido.

Desde el banquillo:

7-Luis Suárez: Salió a los 62’ por Eteki para aportar potencia. Le faltó entrar en calor.

26-Alberto Soro: Entró a los 62’ por Kenedy. Se movió en el centro del campo escorado por la derecha. No entró mucho en juego.

17-Quini: Entró para refrescar a Foulquier. Tapó mucho mejor la banda derecha y buscó el centro lateral. Cada vez que sale se le ve que va a más.

23-Jorge Molina. Entró, como casi siempre, por Roberto Soldado a los 73’. Lo primero que hizo fue un disparo que interceptó Casemiro. Salió fresco. Le faltaron minutos.

6-Germán. Diego le sacó en la recta final en busca de alguno de sus famosos remates de cabeza salvadores.

Diego Martínez: Como casi siempre realizó cuatro cambios con respecto a su once anterior. Amonestado a los 45’. Le planteó un partido muy incómodo al Real Madrid con presión muy alta sin renunciar a nada. Pese a la derrota, el Granada dio buena imagen.